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Ed. Impresa historia | A partir del 4 de noviembre, la provincia Manuel María Caballero de Santa Cruz inicia los festejos camino de sus Bodas de Oro, en medio del viento que la caracteriza, sus extensos sembradíos y su gente honesta, trabajadora y buena.

Comarapa, linda y decidida a ser una provincia de verdad

Por Murua Luzgardo - Los Tiempos - 1/11/2009


Comarapa, linda y decidida a ser una provincia de verdad   - Sánchez Diter y Archivo Periodista Invitado

Comarapa, linda y decidida a ser una provincia de verdad - Sánchez Diter y Archivo Periodista Invitado

Caracterizada por sus vientos perpetuos, su laguna de aguas verdes, sus risueñas montañas y su próspera agropecuaria, Comarapa se apresta a celebrar por lo alto sus 50 años de vida como provincia, labrados en base al trabajo honesto y tesonero de su gente, mezcla de sangre oriental y valluna que le otorgan ese toque especial, difícil de definir.

Comarapa es la capital de la provincia Manuel María Caballero del departamento de Santa Cruz de la Sierra, antepenúltima provincia, creada en el país después de Guarayos y Puerto Suárez. Antes formaba parte de la provincia Gran Vallegrande, pero después de aciagos y largos años de disputas legales, enconados discursos y frenéticas posiciones de quienes apostaban por su creación y los que no, finalmente logró nacer como provincia un 4 de noviembre de 1960, durante el gobierno de Víctor Paz Estenssoro.

UNA HISTORIA QUE VALE LA PENA CONTAR
De acuerdo con el insigne historiador y abogado comarapeño Joel Villegas Rojas, la fundación de Comarapa se remonta a 1615, cuyo nombre era Santa María de la Guardia y Mendoza, declarada por cédula de 1612 del Virreinato del Perú. En aquel entonces, 200 españoles se asentaron en ese maravilloso valle, distante a 241 kilómetros de Santa Cruz y 255 de Cochabamba, y a partir de allí Comarapa fue esculpiendo su propia historia, hasta convertirse en capital de provincia, una de las más prósperas del oriente boliviano.

Su nombre obedece a la conjugación de las palabras quechuas: 'con' - 'wara', que significan 'verde' y 'campo', que con el discurrir de los años se añadió la sílaba 'pa', llegando a constituirse en Conwarapa, y más tarde Comarapa, o sea, “Campo Verde”, que es su característica nata. 

Junto con la población de Samaipata, Comarapa fue el punto donde guaraníes y quechuas se enfrascaban en constantes enfrentamientos por cuestiones de territorio. De ahí que aún quedan vestigios de esas ardorosas guerras, por ejemplo, en el Fuerte Samaipata, uno de los atractivos turísticos más admirables de los valles cruceños.

Cuenta la historia que Ñuflo de Chávez, en 1648, pasó por Comarapa, siguiendo el 'Camino del Inca'.

GENTE SIMPLE Y DE COSTUMBRES SINGULARES 
Si por la época de la colonia se encontraron españoles, quechuas, guaraníes, yuracarés y hasta aymaras, esa conjugación marcó los genes de su gente y delineó su carácter trabajador y sencillo que se prolongó hasta nuestros días.

Por eso es fácil toparse con una mujer de pollera hablando con un acento profundamente oriental, o en un restaurante escuchar un taquirari seguido de un caporal. O en los potreros beber miel de caña, libar una ambrosía o comer papa con quesillo recién elaborado. En fin, es toda una prodigiosa mixtura que sólo los comarapeños y quienes arriban a esa maravillosa tierra lo saben.

“Esa fusión proviene de la época colonial, pero se acentuó más en la década de los 70, cuando creció la migración desde el occidente”, explica Villegas.

Ese precedente vale para decir que la provincia Manuel María Caballero está dividida geográficamente en dos zonas: alta y baja. La primera habitada por migrantes llegados del occidente y la segunda por oriundos del lugar. La zona alta comprende La Siberia, Torrecilla, Manzanal y San Mateo; la baja, Saipina, San Isidro, Purquina y San Juan del Potrero. 

En ambos casos y con todo lo que ello significa, los comarapeños han decidido forjar su propia personalidad y su propio temple. Han optado por llamarse a sí mismos “vallenses”, para no ser 'confundidos' con los “vallunos” de Cochabamba ni con los “cambas” de Santa Cruz.

“LO ÚNICO QUE NO SE PRODUCE ES LO QUE NO SE SIEMBRA”
Esta sentencia la amoldaron los propios “vallenses”, haciendo alarde —no sin motivo— de que el Creador los bendijo concediéndoles el clima y el humus para sembrar y producir todo cuanto se les ocurra.

Por ejemplo, si uno transita de Comarapa a Saipina, su segunda sección, salen al encuentro sembradíos de hortalizas, cañaverales, cítricos, durazneros, frutillares y un sinfín de productos agrícolas que van desde la haba, pasando por el anís hasta llegar a las chirimoyas.

La frutilla se ha convertido en los últimos años en el producto “estrella” de la provincia, al punto que ya va por la tercera versión la Feria de la Frutilla, evento que concita la atención de propios y extraños.  

“Se da bien la fruta. Nosotros cosechamos de una hectárea 32 cajones, cada uno de 24 kilos”, explica Marco Navarro Castellón, uno de los productores que llegó a Comarapa hace tres años y decidió quedarse allí porque encontró en la frutilla los réditos económicos que buscaba. “El kilo normal cuesta nueve bolivianos, el extra 12”, revela el frutillero al indicar que tiene mercado seguro en Santa Cruz y Cochabamba, siendo la época más 'alta' entre junio y julio.

Es que de verdad Comarapa no podría poseer mejor fortuna que contar con cinco ríos que riegan el corazón y sus alrededores. Por allí discurren los ríos Comarapa, San Isidro, Mizque, San Mateo y San Juan, que de pronto son los autores de tanta prosperidad.  

NUEVAS ALTERNATIVAS DE DESARROLLO
En medio de la algarabía de saberse una provincia joven, una década más tarde de la revolución agraria del 52, Comarapa y sus municipios tuvieron que sufrir un bajón en su economía a consecuencia de la apertura de la nueva carretera Santa

Cruz-Cochabamba. Con ello disminuyó el comercio, cayó la agricultura y muchos partieron a buscar suerte en otras latitudes.
Los moradores que se quedaron, sin embargo, pusieron en marcha lo que simplemente saben hacer como “vallenses”: trabajar. Es así que se construye la represa La Cañada, con ayuda del gobierno alemán. De este modo aumentaron las áreas de cultivo, la ganadería amplió sus fronteras y se consolidaron los mercados internos y hasta externos. 

En la actualidad, se exporta azúcar negra al Japón, se vende chancaca en Cochabamba y La Paz, se negocia cabezas de ganado vacuno en Santa Cruz y se transporta por doquier hortalizas al interior del país.

Según José Baldelomar Serrano, ex consejero departamental por Comarapa, existen importantes proyectos de riego para llegar a las comunidades más alejadas, de modo que su producción agrícola ya no será sólo de consumo casero, sino de comercio. Está en planes, por ejemplo, la construcción de la represa Moco Moco, que será el complemento ideal a la represa ya existente.

Asimismo, se está iniciando la mecanización del agro, lo que significa que la producción se duplicará acarreando más y mejores ingresos para los agricultores.

UNA CIUDAD DE VERDAD
Como toda capital provinciana, Comarapa apuesta a constituirse en una ciudad de verdad. Para ello, “estamos trabajando en coordinación con el gobierno departamental a fin de que se nos conceda como provincia más recursos económicos que van a fortalecer las áreas de salud, educación, infraestructura caminera, sistemas de riego... En fin”, sostiene, por su lado, el 'subgobernador', Marcelo Padilla Araníbar.

Similar criterio tiene el alcalde Noel Rojas Céspedes, quien reconoce que “el pueblo creció bastante” y que por eso es menester trabajar arduamente para dotarle de todos los servicios básicos, lo más urgente el alcantarillado, que ya está en curso, pero falta la fase final.

La educación es otra de las prioridades, ya que la población estudiantil creció abundantemente al punto que asciende a unos 2 mil 400 alumnos de los más de seis mil habitantes con que cuenta el municipio. De manera que la infraestructura ha quedado pequeña. Pero, con todo, “estamos relativamente bien”, se autocalifica la autoridad edil.

En lo que sí Comarapa se lleva “la flor” es en sus políticas medioambientales, pues es el único municipio que ha convertido el problema de la basura en una alternativa, al incluir una tasa de Bs 2 en la tarifa de servicios básicos exclusivamente para “limpiar el medio ambiente”. En este sentido, la basura es reciclada y una parte de ella convertida en abono y fertilizantes orgánicos.

Si en la capital provincial así están las cosas, en la segunda sección, Saipina, también hay logros y trabajos por hacer. Así lo refleja su alcalde, Froilán Becerra, quien ha emprendido los trabajos de cavado de zanjas para la alcantarilla y, acto seguido, colocado de pavimento rígido.

“Como municipio estamos cumpliendo nuestras metas, pero falta todavía”, sostiene la autoridad edil. 

TURISMO AL POR MAYOR
Distante de Santa Cruz 241 kilómetros y de Cochabamba 255, por la carretera antigua, Comarapa y toda la provincia Manuel María Caballero cuentan con magníficos lugares donde expandir el espíritu, a una altitud de 1.800 metros sobre el nivel del mar.
Para comenzar está la represa La Cañada, de 42 metros de altura y a cinco kilómetros del pueblo, donde la pesca y la natación son un aliciente para los del lugar y el viajero.

También están las antiguas pucaras, fortalezas incaicas donde se producían los enfrentamientos entre las tropas del inca, guaraníes y yuracarés, cuyos vestigios aún perviven a la acción del tiempo.

Otra es la peña escrita que se la conoce con el nombre de El Tunal y El Farallón, donde existen inscripciones en bajo relieve en las rocas. Asimismo, El Almacigar, con pinturas rupestres.

Eso sí, uno de los lugares divinos para disfrutar es la Laguna Verde, cuyas aguas esmeralda se combinan con la espesa vegetación que la rodea, situada en la zona alta de las montañas, que hacen un lugar maravilloso para los apasionados de la naturaleza y amigos de la aventura.

Pero lo que no se debe dejar pasar es el Jardín de las Cactáceas, ubicado en las faldas de las montañas, donde es posible asombrarse con las más de 50 especies de cactus, único reservorio en Bolivia.

Y para descansar de cualquier jornada agotadora están los alojamientos y hoteles que, gracias al fluir de viajeros, se están acomodando a las más altas exigencias. Aquello va de la mano con los karaokes, cuyos ambientes invitan al desahogo nocturno sin nada que envidiar a locales de la capital.

COMARAPA INVITA AL CANTO Y LA POESÍA
Las montañas, la tierra fértil y sus vientos incesantes hacen de Comarapa un lugar para cantarle a la vida o lanzarle un verso al destino, tal como lo hace el dramaturgo, poeta e historiador Joel Villegas Rojas, con estas estrofas que revelan a un comarapeño de cepa, extractadas de su libro “Comedia y verso del lau de adentro”.

Las tradiciones propias de esta tierra Son el canto, la danza y la poesía Que el corazón comarapeño encierra Para luego brindar con la ambrosía.

Son relatos de sabor lugareño:

El cuento liso del galo nigüento

El de aquel burro mañudo y su dueño
Y los del zorro dañino y sarniento.

Los juegos de la taba y la rayuela
Llegaron del ayer por tradición
Igual que rezar y ganar mistela
Cada Todosantos en el panteón.

Si vamos por los valles de Saipina,
Nos topamos con típicas moliendas,
Con el aire tibio que nos fascina
Y con todo un amarro de leyendas.

Al vencer la cuesta hacia Torrecillas,
Encontramos variadas tradiciones;
Desde consumir phiri y sopaipillas 
Hasta santiguar contra los ladrones.

Son parte de las viejas tradiciones
De este pueblo sufrido y generoso,
Son las vivencias y narraciones 
De su pasado, largo y misterioso.

Con todo, la vida de Comarapa pareciera que se detiene, pero, a la vez, prosigue su rumbo incierto. Eso sí, con la seguridad de que su gente generosa, trabajadora y simple labra su historia como lo ha hecho estos 49 años de vida provinciana, cuyas Bodas de Oro comienza ya este 4 de noviembre con música, comida y un sinfín de encantos que cada año seducen al lugareño o al peregrino.

Recuento del nacimiento de Comarapa

Por Decreto del Mariscal de Ayacucho de 23 de noviembre de 1826, Vallegrande se convierte en una de las cinco provincias del departamento de Santa Cruz. Comarapa, como parte de la provincia Vallegrande, por Decreto del 18 de octubre de 886 se constituye en cantón, siendo la ciudad de Comarapa la cabeza de cantón.


Por Ley del 22 de noviembre de 1886, el cantón Comarapa se convierte en la Tercera Sección Municipal de la provincia Vallegrande, con tres cantones: Comarapa, Chilón y San Juan del Potrero y tres vicecantones: Pulquina, Capillas y Manzanal.


Por Ley del 23 de octubre de 1911 fueron creados los cantones San Isidro, Saipina y Oconi.
Por Ley del 20 de noviembre de 1914 los tres vicecantones: Pulquina, Capillas y Manzanal son elevados a la categoría de cantones.


Por Ley del 18 de agosto de 1924 fue creado el cantón San Mateo.
Al crearse la provincia Florida del departamento de Santa Cruz por Ley del 15 de diciembre de 1924, Comarapa asciende a Segunda Sección Municipal de la provincia Vallegrande.


Por Ley del 4 de noviembre de 1960, Comarapa, Segunda Sección de Vallegrande, se convierte en la provincia “Manuel María Caballero” del departamento de Santa Cruz de la Sierra, con dos secciones municipales: Comarapa y Saipina, a la vez por esta misma Ley se crea el cantón Torrecillas.

 


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