Ed. Impresa Varias obras | Son un intento de redimir a Alemania de su pasado y convertirla en una contribución moderna al intercambio pacífico de ideas en el mundo.
Alemania, reconstruir o no
Por Redacción ¡ Oh ! - Los Tiempos - 15/11/2009
Gente que se ve a través de un muro de hielo de 3,5 metros de altura, parte de una instalación de arte titulada “Trabajo en progreso”, representando al Muro de Berlín, cerca de la embajada de Alemania en Londres, el reciente lunes 9 de noviembre. - Agencias Agencia
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La arquitectura y la reconstrucción están haciendo polémica entre los alemanes, quienes están divididos en bandos para saber si se reconstruye o no la historia de Alemania, con todas las raíces que muchos quieren olvidar, que eso incluye.
La reconstrucción de algunos sitios históricos de Berlín, destruidos durante la Segunda Guerra Mundial (1939-1945) o por el régimen comunista de la antigua Alemania oriental, generó una nueva discusión sobre el pasado de este país europeo y su futuro.
Desde ya el programa de restauración dará un gran paso con la reapertura del Neues Museum (Nuevo Museo). Pero mayor discusión traerá la planeada recuperación para 2015 del Palacio de la Ciudad, otrora sede de los monarcas prusianos, cuya reconstrucción fue autorizada por el parlamento en 2007 después de años de debate.
A la iniciativa se opusieron historiadores y arquitectos que consideraban el edificio un símbolo del carácter dictatorial e imperial de la antigua Prusia, así como de su bélica megalomanía. Fue justamente por esto que el régimen comunista de la República Democrática Alemana demolió el edificio en 1950. En su lugar se construyó el Palacio de la República, que sirvió como sede del gobierno central.
Pero, con la caída del Muro de Berlín en 1989 y la reunificación alemana, el nuevo gobierno nacional, dominado por alemanes occidentales, ordenó también derribar el Palacio de la República arguyendo que estaba contaminado con asbesto. Desde la demolición, la zona ha sido un área verde.
El tesoro de Humboldt
El nuevo Palacio de la Ciudad albergará al Foro Humboldt, un nuevo centro de investigación y exposiciones sobre paz y diálogo intercultural. Será reconstruido en el lugar original, en el corazón de la Isla del Museo, ubicada sobre el río Spree, en el centro de la capital alemana.
El nuevo edificio será una copia también de la fachada original, pero el interior será modernizado. El presidente federal de Alemania, Horst Koehler dijo que el Foro sería "un hogar único para las culturas no europeas del mundo".
Originalmente construido en la década de 1840 durante el auge de la monarquía prusiana, a sugerencia del naturalista y explorador Alexander von Humboldt, ha sido hogar de antiguas colecciones, especialmente de Egipto.
Una de las más preciosas piezas de exposición es el busto de la reina egipcia Nefertiti. Su colección de papiros egipcios es también renombrada. Pero nadie en Alemania cuestiona el derecho del museo a tener estos tesoros culturales egipcios. El problema es con las obras de arte y otros objetos preciados que el régimen nazi robó a sus legítimos propietarios, la mayoría judíos.
"Aquí, en el corazón de Alemania, no estaremos presentes nosotros ni nuestra cultura, sino la de otros continentes", afirmó Koehler. "Esas culturas encontrarán aquí un lugar para interactuar entre sí con las culturas europea y alemana. Pero seguirán siendo auténticas, y no se harán parte de una cultura mundial unificada", añadió.
El director de la Fundación del Patrimonio Cultural Prusiano, Hermann Parzinger, que coordina el funcionamiento y la conservación de los edificios y museos históricos de Berlín, afirmó que el Foro Humboldt será "una magnífica oportunidad para crear algo nuevo en la cultura y en la investigación mundiales".
Parzinger dijo que el foro tendrá "un museo, una biblioteca, investigación, educación y exposiciones, con nuevos medios electrónicos como instrumentos centrales".
Además, destacó que la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) reconoció a la Isla del Museo de Berlín como patrimonio de la humanidad. "Este honor determina el carácter de la restauración y de la conservación de edificios, a pesar de toda la modernización que uno pueda realizar".
La meta era concluir en 2015 las obras de reconstrucción del Palacio de la Ciudad, pero los planes sufrieron un revés. El contrato del arquitecto italiano Franco Stella fue cancelado porque no cumplía con las condiciones necesarias. El gobierno apeló contra esa decisión.
Esto le dio nuevo impulso a los oponentes de la restauración. Quieren que el presupuesto de 552 millones de euros (780 millones de dólares) sea usado para la renovación de escuelas y universidades.
Un grupo denominado "Cancelen el castillo" ha realizado una manifestación en el sitio del Palacio. Los activistas señalaron que el lugar "simboliza el poder erigido: primero el prusiano, luego las autoridades soviéticas". "Ahora un pequeño pero poderoso grupo empresarial quiere reinstalar allí otro símbolo de poder", añadieron en un comunicado.
El Neues Museum fue severamente dañado durante la Segunda Guerra Mundial, y permaneció en ruinas. Casi colapsó a fines de los 80. Ahora, después de más de 20 años de reconstrucción, está listo para recibir unos estimados cinco millones de visitantes al año. La restauración del centro histórico de Berlín continuará hasta 2028.
Al 'Nuevo Mundo'
Otra obra en ciernes es el Centro Alemán de Emigración, pero está instalada en el lugar exacto desde donde varias décadas atrás millones de almas se lanzaron al entonces llamado "Nuevo Mundo". El Centro se erige sobre el antiguo Nuevo Puerto de la ciudad de Bremerhaven, y constituye el mayor museo de Europa dedicado a la temática.
Se trata de una propuesta "vivencial", según su propia definición. Los visitantes van recorriendo las diferentes escalas del viaje de un emigrante en particular.
Con la entrada al lugar a modo de pasaporte y en el que figuran los datos de la persona que emigró, como su nombre, fecha de nacimiento y de partida y destino, se sube a una reproducción exacta del barco original, se adentran en los compartimentos de la tercera clase y van enterándose paso a paso de lo vivido por el emigrante identificado en su boleto.
Entre ficción y realidad, el clima es sobrecogedor. Allí quedan en "tierra firme" estatuas de tamaño natural a modo de familiares que acudieron para la despedida, que a su vez "hablan" en los diferentes idiomas, con una grabación que se acciona a demanda.
"La emigración es algo muy abstracto. La esperanza o la melancolía, por ejemplo, no pueden exhibirse en una vitrina. Por eso, a través de la reconstrucción de situaciones históricas, sumadas a las biografías, tratamos de que la gente pueda sentir y experimentar por sí misma", comenta la doctora en Historia y Filosofía y directora de la institución, Simone Eick.
Así, en el museo pueden seguirse de cerca las historias de vida de personas cuyos destinos fueron algunos de los más frecuentes en la historia migratoria de Alemania, como Estados Unidos, en primer lugar, seguido de Brasil y Argentina, los mayores receptores de América Latina.
"Procuramos mostrar siempre la relación entre la historia, en la que los alemanes tuvieron la suerte de ser bien acogidos por países como Estados Unidos o en América del Sur, y la inmigración en la actualidad, para sensibilizar a la población sobre este tema", indicó Eick.
Una tarea que, sin embargo, no parece sencilla. "He notado, cuando hago visitas guiadas, que cuando se utiliza la palabra emigración, todos la encuentran euforizante, romántica, con un sonido agradable", explica.
"Ahora bien, en cuanto uno pronuncia las palabras intercambio o inmigración, la gente retrocede tres pasos hacia atrás, incluso mentalmente. Es decir, la emigración tiene una imagen positiva, pero cuando se pasa al hoy, aparecen los miedos y los prejuicios", agregó Eick. (Con datos de IPS)
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