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Ed. Impresa Los políticos cada vez tienen una mayor relevancia en los medios de comunicación, lo que les obliga a vigilar aún más su estética | Un mal peinado, una corbata mal puesta o un traje demasiado atrevido pueden hacer que el mensaje político quede en segu

Políticos de moda

Por Efe - Agencia - 7/03/2010


 El líder de los republicanos en el Congreso y diputado por Ohio, John Boehner, enumera con los dedos los asuntos políticos del día durante una rueda de prensa el día después de que el presidente Barack Obama pronunciara su primer discurso sobre el Estado - Efe   Agencia

El líder de los republicanos en el Congreso y diputado por Ohio, John Boehner, enumera con los dedos los asuntos políticos del día durante una rueda de prensa el día después de que el presidente Barack Obama pronunciara su primer discurso sobre el Estado - Efe Agencia

Los políticos han pasado a formar parte del elenco de personajes famosos de nuestra sociedad. Ahora ya no son sólo conocidos por los miembros del partido político al que pertenecen, sino que a veces llegan a encabezar los titulares de las noticias por su imagen y no por la repercusión de su actuación política.

“Muchos estudios avalan que sólo el 7 por ciento de la comunicación es recibida como simples conceptos, por lo que más del 90 por ciento se recibe a través de la comunicación no verbal”, asegura Aiuola Pérez, director de Habla y Disfruta Formación y Comunicación. Por este motivo, podemos sentir rechazo o mostrar interés por lo que pueda estar diciendo una persona dependiendo de la imagen que tenga.

Cada día surgen más partidos políticos, lo que convierte en todo un reto atraer a más votantes. Por ello, además de cuidar su mensaje, “los políticos deben mimar su imagen: tanto su forma de hablar, de mirar y de moverse como su forma de vestir”, para conseguir una mayor aceptación.

LA RELEVANCIA DE LA IMAGEN

Los políticos tienen que captar votos mediante la palabra, lanzando un mensaje claro de lo que ellos defienden, pero ese mensaje tiene que ir acompañado por “la imagen, que es el elemento que armoniza, complementa y perfecciona el mensaje político”, explica Yuri Morejón, director de Yescom Consulting, a EFE.

Este asesor de comunicación pública y política asegura que "en política no basta con ser, también hay que parecer". Para Morejón, “la moda ha llegado a la política para quedarse. Son aspectos que van muy ligados, porque la imagen es la forma más directa de seducción entre el político y el votante. Es lo que primero y lo que más penetra en el recuerdo de los ciudadanos”.

Muchos políticos recurren a asesores de comunicación, ya que es necesario que en los veinte segundos que aparecen en pantalla “no haya un elemento que distraiga o genere debate como una corbata mal puesta o un vestido demasiado llamativo”, asegura Morejón.

La estética ha conseguido tener una gran relevancia en las elecciones ya que “hay gente que vota por identificación con el político, y en eso influye su imagen, su forma de vestir o de comportarse”, advierte este asesor.

Además, Morejón añade que “el objetivo fundamental de los partidos políticos es romper esa barrera que cada vez se está haciendo mayor entre ciudadano y político, para ganarse su confianza y para que los vean como personas creíbles y humanas.

Deben saber mostrarse vitales, frescos y descansados para comunicar mejor. O dicho de otra forma, para que los conozcan más, los entiendan mejor y los quieran más”.

EL PAPEL DE LA MUJER

La irrupción de las mujeres en la política ha sido relativamente reciente. A diferencia de los hombres, que habitualmente visten con traje y corbata, las mujeres tienen más difícil la elección de su vestuario, ya que además del traje o de un vestido, tienen que añadir  complementos como pendientes, pulseras, collares o bolsos.

Una incorrecta elección del escote, del peinado o de algún complemento, ha convertido a algunas políticas en noticia, dejando en un segundo plano el mensaje que querían transmitir. Es el caso de Angela Merkel cuando hace un par de años acaparó las portadas de los periódicos por acudir con un gran escote a una presentación. También han sido noticia en varias ocasiones la presidenta argentina Cristina Fernández, por su llamativo maquillaje o Leire Pajín por sus variados peinados.

En la gran mayoría de los países, la mujer ha ido evolucionando en su vestimenta con las corrientes de moda, aunque también encontramos casos en los que la mujer ha adquirido un aspecto masculino mediante melenas cortas, o pantalones y faldas por debajo de la rodilla.

Estas mujeres con un aspecto poco femenino consiguen que “su imagen no desvirtúe su  mensaje, que es lo que verdaderamente importa”, según señala Morejón. Entre este tipo de políticas, encontramos a grandes líderes como Margaret Thatcher, Angela Merkel, Condoleezza Rice o Hillary Clinton.

COLORES CON MENSAJE

Elegir la ropa adecuada es algo más que escoger un traje que combine bien con los zapatos o un complemento que quede bien con un bolso. Los colores nos permiten conocer la actitud del político e incluso predecir el tipo de mensaje que puede dar sin necesidad de escucharlo, tan sólo con ver el color de su corbata, camisa o traje.

Normalmente, “el partido en el poder suele vestir con colores más conciliadores y esperanzadores, como son el azul, el naranja, el beige o los verdes claros, mientras que los de la oposición suelen llevar colores más agresivos como el rojo”, explica el experto en comunicación Aiuola Pérez.

Cada color tiene un sentido y simboliza algo que, aunque pase inadvertido ante nuestros ojos, nos afecta indirectamente. Entre los que más expresan encontramos el color rojo que “es marca de fuerza, de energía, de violencia y de pasión; por el contrarío, el verde simboliza la esperanza, y el amarillo, la alegría. El azul representa la armonía, la actitud conciliadora y es uno de los más utilizados entre los políticos junto al rojo”, informa Pérez.

 

Una buena imagen hace que un político consiga más votos porque logra que los electores se identifiquen con él.

La imagen masculinizada de la mujer, como la de Angela Merkel, evita distracciones en los ciudadanos y hace que el mensaje llegue mejor.

Los colores nos permiten conocer la actitud del político e incluso predecir el tipo de mensaje que puede dar sin necesidad de oírle.

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