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Inteligencia emocional, cuando el cuerpo habla

Por Redacción ¡ OH ! - Los Tiempos - 6/01/2013


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Inteligencia emocional, cuando el cuerpo habla -   Archivo Periodista Invitado

Inteligencia emocional, cuando el cuerpo habla - Archivo Periodista Invitado

COMUNICACIÓN| ¿Qué significan los gestos más comunes? ¿Sabía que hasta el 90 por ciento de la comunicación que se produce cara a cara es no verbal? Conozca los detalles en este reportaje.

Gestos, miradas, tonos, movimientos… cada uno de estos signos pueden convertirse en una fuente de comunicación que, conciente o inconcientemente, delata sentimientos y emociones. 

La comunicación no verbal es una de las materias fundamentales en el estudio de muchas carreras relacionadas con el trato personal y la interacción cara a cara. A través de estos signos es que se manifiestan muchas de las valoraciones tanto negativas como positivas y además se exteriorizan las intenciones como la seriedad, el engaño y hasta el estado de salud. 

Nuestro cuerpo es muy expresivo. El experto en comunicaciones, Mario Pei, calcula que podemos producir alrededor "de 700.000 signos físicos diferentes", lo cual si bien es una cifra impensable no parece excesiva si reparamos en que sólo la cara según otro estudioso, Birdwhistell, puede producir ella sola 250.000 expresiones distintas. Se llevan catalogados, de esta inmensa masa expresiva, unos 5.000 gestos definidos y unas 1.000 posturas distintas por lo que queda un ancho campo para la investigación científica cada vez más en boga.

¿DE BOCA PARA FUERA? 

Sin embargo, la importancia que se le da a los valores lingüísticos hace que se reste importancia a que también se habla con el cuerpo como lo hacen el resto de los animales. 

Desde que el ser humano nace, hasta aproximadamente los dos años de edad, la comunicación no verbal es el primer canal de comunicación entre niños y adultos, pero a partir del momento en que el niño alcanza cierta madurez verbal, la capacidad natural para comprender el significado de las expresiones faciales, gesticulaciones y las posturas se debilita.

Conocer el lenguaje del cuerpo es una gran herramienta para profundizar lo que se desea saber acerca del interlocutor de turno. Los grandes empresarios y negociadores de las inmensas corporaciones, así como muchos políticos y hasta periodistas, tienen como requisito esta habilidad. Esta herramienta puede aplicarse en diferentes campos como la abogacía, las relaciones públicas, las ventas, la recepción de quejas, la atención a clientes, la diplomacia, oratoria, enseñanza, etc. 

Además saber sobre los códigos gestuales y posturales no sólo incrementa la capacidad de interpretar y evaluar a las personas, sino también favorece el autocontrol. 

UN LIBRO ABIERTO

 

La manera de actuar y de comportarse proporciona 13 veces más información sobre nosotros mismos que las palabras. El número de signos no verbales estudiados por los expertos supera el millón. Y aunque a veces se diga lo contrario, la primera impresión es importante. Permite saber si una persona es afín a nosotros y recibir información sobre su posición social, intereses y aficiones. 

Y todo sin necesidad de tratarla a fondo. A los pocos minutos de conocer a alguien se puede saber, de forma consciente o inconsciente, si la persona es interesante para uno o no. Fiarse de la apariencia no es una frivolidad, sino algo instintivo y necesario.

La comunicación no verbal se define como el conjunto de signos gestuales y matices  con los cuales se puede expresar algo sin la necesidad de usar el lenguaje oral.

Aunque la comunicación no verbal varía de acuerdo a las diferentes culturas, uno de los condicionamientos generales es aquel que se expresa a través de de la gran variedad de formas de tratamiento diferencial según el género y la edad, lo cual implica mantenerse a diferencias distancias según el caso, mirar en forma directa o evitar la mirada, y muchos otros comportamientos paralelos a las palabras.

CONOCER Y CONOCERSE

Dentro de la comunicación no verbal se incluyen diferentes canales, por un lado las expresiones del rostro, los ademanes y las posturas, así como las miradas y la forma de establecer contacto físico, pero también está el uso de símbolos, como los patrios o los religiosos, y los estilos de arreglo personal donde se incluye el peinado y la indumentaria. Además el tono de voz, los silencios y el ritmo de las palabras están ligados en su mayoría a expresiones emocionales involuntarias.

Una persona segura de sí misma, conoce su cuerpo, maneja sus gestos y posturas y sabe cómo transmitir un mensaje determinado, esa seguridad se da por la relación entre con los padres y con los pares, e incluye también los llamados adaptadores sociales: dar la mano, cruzar las piernas, los modales en la mesa, y las diferentes normas sociales para el cortejo amoroso. Los gestos y distintas expresiones del cuerpo pueden ser coherentes con lo que se quiere expresar verbalmente o al contrario, demostrar lo opuesto. 

La alta competitividad actual no sólo en los negocios, sino en la vida diaria, hace que valorizar el conocimiento de la comunicación verbal resulte fundamental para sobresalir de forma que resalten los intereses, se profundicen los contextos positivos, se alivien las tensiones y se tenga, sobre todo, mayor inteligencia emocional.  

(Con datos de www.psicologiaenpositivo.com, Comunicación No Verbal (Rulicki y Cherny), El Arte de la Estrategia, www.unl.edu.ec) 

INTERPRETAR LAS EMOCIONES

Conocer cómo reacciona el cuerpo según los distintos estados de ánimo es muy útil para saber cómo se siente nuestro interlocutor, al margen de su fisionomía o edad.

Enfado: labios apretados, cuerpo tenso, mandíbula rígida, dientes apretados, ceño fruncido, resoplidos por la nariz.

Alegría: sonrisa amplia, ojos brillantes, dientes a la vista, postura relajada y abierta, con la espalda erguida y los hombros relajados.

Tensión: rigidez en cuello y hombros, dientes apretados, movimientos pesados, manos apretadas, ausencia de contacto visual o táctil.

Ansiedad: movimientos rápidos, dificultad para permanecer quieto o fijar la mirada, juguetear con algún objeto, llevarse los dedos a la boca o al pelo.

Depresión: gestos lentos y pesados, mirada baja, hombros hundidos, ojos tristes, dificultad para sonreír.

Leer las facciones

Cada parte de nuestro rostro está relacionado con un aspecto de nuestra personalidad. A grandes rasgos, esto es lo que muestran:

La frente habla del intelecto. Si es ancha, indica buena memoria, inteligencia, ambición, capacidad de análisis y de absorber nuevos conocimientos. Estrecha: meticulosidad, tendencia a la testarudez. Cuando el pelo nace muy cerca de las cejas, se trata de una persona pragmática que no se anda por las ramas.

Los ojos son el espejo de las emociones y sentimientos. Los grandes pertenecen a individuos desprendidos, independientes, intuitivos. Quienes los tienen pequeños valoran más el cálculo y sopesan todas las posibilidades antes de tomar decisiones. Los ojos saltones indican gran interés por el mundo exterior. Hundidos, lo contrario. Si están separados, transmiten distancia y frialdad. Juntos, meticulosidad.

La boca está relacionada con la expresividad. Los labios anchos muestran sensualidad. Los finos, tendencia a la rigidez.

Los gestos

Es fundamental también prestar atención a los gestos. Algunos de los más significativos son: Sujetar las manos detrás denota confianza y seguridad. Agarrar la muñeca con la otra mano indica falta de control o de confianza. Cruzar los brazos es una barrera que indica que el otro quiere protegerse, pero también puede estar preocupado o ensimismado. Apretar las manos o estrujar un objeto durante una conversación: enfado o tensión contenidos. Un dedo en la barbilla o mejilla: reflexión o escucha atenta. Pero si se apoya toda la mano y se deja caer el peso de la cara, es signo de aburrimiento.

Con la boca, los gestos son muy expresivos y claros. El bostezo indica aburrimiento o falta de energía. Abrir la boca es síntoma de sorpresa. Llevarse los dedos dentro: inseguridad o ansiedad. Cuando alguien se tapa la boca, miente o se le ha escapado algo que no quería decir.

En cuanto a la mirada, si es fija, con los ojos bien abiertos y las pupilas brillantes o dilatadas, indica un inequívoco interés. En cambio, no mirar a los ojos es síntoma de desinterés o inseguridad. Las miradas de reojo transmiten crítica y desaprobación. Y las lánguidas, interés sexual.


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