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Venezuela y sus incógnitas de poder

Por Redacción ¡ OH ! - Los Tiempos - 20/01/2013


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Asamblea -   Agencias Agencia

Asamblea - Agencias Agencia

 

POLÍTICA | ANTE LA ENFERMEDAD, NO ACLARADA TOTALMENTE DEL PRESIDENTE HUGO CHÁVEZ, LOS VENEZOLANOS NO SABEN AÚN QUIÉN DIRIGIRÁ SU PAÍS NI BAJO QUÉ CONSIGNA.

Las voces populares y mal intencionadamente supersticiosas, dicen que la larga y dura enfermedad que sufre Hugo Chávez, puede deberse a que el presidente venezolano profanó la tumba del libertador Simón Bolívar, cuyo cuerpo ordenó sacar  para investigar la causa de su muerte. Otros dicen que también pueden ser  las ondas negativas que le han enviado sus detractores durante años o la simple fatalidad del destino de un hombre excesivamente ávido de poder. 

Pero en el otro lado de la balanza están quienes piensan que milagrosamente Chávez lleva muchos años resistiendo un mal que para muchos ha sido mortal, que ha tenido el coraje de ser sometido a varios tratamientos de quimioterapia y aún así seguir al mando de su país, y que son las oraciones de sus seguidores las que lo mantienen vivo y con la esperanza de retomar en algún momento la silla presidencial de Venezuela. 

El mandatario, de 58 años y desde hace 14 en el poder, solicitó a principios de octubre a la Asamblea Nacional permiso para ausentarse del país por un tiempo indefinido. La gravedad y la localización exacta de su enfermedad, cáncer, nunca han sido develadas -aunque sí se informó que su primera afección fue en el área pélvica-, y ha sido tratado casi exclusivamente en Cuba, donde además de ser operado también ha recibido ciclos de quimioterapia y radioterapia. 

A partir del anuncio de su recaída, cientos de suposiciones empezaron a barajarse, decían que estaba por morir, que ya había muerto, que estaba recuperado o por recuperarse... “La semana antes de Navidad, los médicos discutían la amputación de una de sus piernas. Aquella por donde los cirujanos trabajaron en sus cuatro cirugías. Destrozada, especulaban, no serviría para tenerlo en pie el día de su hipotética jura. Chávez ya había tenido dos paros cardíacos de los cuales había salido milagrosamente y entrado en coma un par de días. En el primer intervalo lúcido les dijo que no. Que no habría amputación”, escribe Mauricio D'Alessandro, analista político en el diario Clarín de Argentina, “poco importa porque él está ahora postrado en La Habana, justo el día que le tocaría asumir su tercer mandato (10 de enero). Durante los últimos días, ese hombre que ha sobrellevado la enfermedad maldita sin un solo quejido está pariendo a la vez la sucesión en su país y en gran parte de Latinoamérica”, resume el analista.

Desde que Chávez anunciara una nueva recaída, los venezolanos no han visto imágenes ni han escuchado a un presidente que durante 13 años fue una presencia casi cotidiana en la pantalla de sus televisores. Y su falta es muy sentida, pero conciente de que su ausencia sería utilizada para poner en riesgo su reciente victoria sobre el candidato de la oposición Henrique Capriles, Chávez envió un mensaje claro al pueblo venezolano: "Si algo ocurriera que me inhabilitara de alguna manera, Nicolás Maduro en esa situación debe concluir como manda la Constitución el periodo antes de la convocatoria de elecciones y les pido de corazón que elijan a Maduro como presidente de la República”.

¿QUIÉN ES EL HEREDERO?

Nicolás Maduro se ha convertido en el segundo hombre más poderoso del Gobierno de Venezuela después de que el presidente Hugo Chávez lo nombrara como su mano derecha el pasado 10 de octubre, convirtiéndose en Vicepresidente de la República.

Maduro, con 50 años, representa el sueño de cualquier venezolano socialista que quiere llegar al poder dentro del mandato de Chávez. Nació el 23 de noviembre de 1962 en la ciudad de Caracas. Apenas con el título de bachiller, el Canciller y Vicepresidente es un exmilitante de la Liga Socialista, quien, además, sin pasar por la universidad, trabajó desde muy joven como chofer de autobuses en el Metro de Caracas. Trabajando en el Metro, Maduro dirigió su sindicato y también hizo parte de la junta directiva de esa empresa.

Conoció a Hugo Chávez cuando él se encontraba en prisión por el fallido golpe de Estado en febrero de 1992. Luego, el hoy Vicepresidente de Venezuela entró a formar para del Movimiento V República (MVR), partido con que Hugo Chávez participó en la campaña presidencial de 1998 y resultó electo Presidente de Venezuela.

En 1999, Maduro fue elegido diputado de la Asamblea Constituyente, en la cual se redactó la nueva Constitución. Posteriormente ganó un curul en la Asamblea Nacional de Venezuela en el 2000, y en enero de 2006 fue designado presidente del Parlamento. En ese mismo año, por petición de Hugo Chávez, Maduro abandonó el cargo y fue nombrado ministro de Exteriores, sustituyendo a Alí Rodríguez Araque.

Como jefe de la diplomacia de Venezuela, Nicolás Maduro fue una pieza clave en la firma de varios tratados bilaterales con Rusia, China, Bielorrusia e Irán, a la vez que iba en contra de todas las decisiones que se tomaban en Estados Unidos. En los últimos meses, el carismático y amable Vicepresidente optó por tener más presencia en los asuntos diplomáticos, por la enfermedad de Chávez. Maduro goza del respaldo de la bancada oficialista, así como del apoyo popular.

MIENTRAS TANTO...

Pero hasta ahora no hay nada claro con la enfermedad de Chávez, más aún cuando el hermano del presidente venezolano, Adán, dijo recientemente que el mandatario “avanza en su recuperación” y negó que estuviera en estado de coma. Adán Chávez atribuyó estas supuestas desinformaciones a una “guerra psicológica” para generar “caos y zozobra” en Venezuela. 

Apoyándose en un artículo constitucional, sus opositores piden que se cree una junta médica para determinar si Chávez está en capacidad de ejercer el cargo o si se deben realizar nuevas elecciones. Citando otro artículo de la Carta Magna, el oficialismo desestimó ese clamor, anunció que Chávez tomaría posesión del cargo “posteriormente” ante el Tribunal Supremo de Justicia y recordó que el parlamento local le dio permiso al líder venezolano para tratar su enfermedad fuera del país. Los analistas aseguran que los chavistas no deberían temerle a un posible escenario con nuevas elecciones porque es casi evidente que la oposición no podrá triunfar en los nuevos comicios, dados los resultados de las recientes elecciones. 

Por otro lado especulaciones apuntan a que Cabello podría hallar la manera de posponer las elecciones extraordinarias, prolongar su mandato interino y decretar un cambio de Gabinete favorable a la facción chavista que menos fraterniza con Cuba y la izquierda. 

“A Cabello se le describe como un militar de derecha y se le atribuyen actos de corrupción y nexos con el narcotráfico. Hasta hace un año y medio, él no era más que un diputado –ni siquiera pertenecía a una comisión parlamentaria– porque había caído en desgracia a los ojos de Chávez, tras su paso por varias instancias estatales. Se dice que Chávez no nombró a Cabello como presidente de la Asamblea Nacional por gusto, sino obligado por las limitadas opciones que le ofrecía la rotación de sus hombres de confianza por los cargos públicos”, cuenta el especialista venezolano Manuel Silva-Ferrer, investigador del Instituto de Estudios Latinoamericanos de la Universidad Libre de Berlín y del Instituto de Investigaciones de la Comunicación (Ininco), en la Universidad Central de Venezuela.

Manuel Paulus, investigador de la Universidad de Rostock, no le da mucho crédito este análisis; “Creo que el presunto temor al poder de Cabello es una invención de los periodistas. A mí más bien me sorprende que, durante la prolongada ausencia de Chávez, no haya estallado la lucha descarnada por el poder entre las distintas alas del chavismo: la civil, de Maduro; la militar moderada, de Cabello; y la militar recalcitrante, sin líder definido todavía”. 

Mientras tanto el estado de salud de Hugo Chávez, las intenciones de Diosdado Cabello, la capacidad de Nicolás Maduro y las opciones de Henrique Capriles siguen siendo una incógnita para Venezuela y el Socialismo del Siglo XXI. (Con datos de DW, El Comercio, El Universal, El Mercurio).  

 

 

Las reglas

La Constitución venezolana establece que si ocurre la falta absoluta de un presidente antes de la toma de posesión, se deberá proceder a nuevas elecciones en un periodo de 30 días, mientras tanto asumirá el cargo el presidente del Parlamento, hoy Diosdado Cabello. Si la falta se produce en los primeros cuatro años de mandato, se convocará igualmente a elecciones pero ejercerá temporalmente el vicepresidente, en este caso Nicolás Maduro.


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