Ed. Impresa Desarme | Este activista, que aboga por la paz mundial, ha recorrido más de cien países en su periplo y ha visitado dos veces Bolivia.
Tomás Hirsch: "La única posibilidad de construir un futuro es la paz"
Por Sagárnaga L. Rafael - Los Tiempos - 10/01/2010
Tomás Hirsch: "La única posibilidad de construir un futuro es la paz" - Fotos Archivo Los Tiempos
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Tomas Hirsch y decenas de activistas completaron este 2 de enero una marcha por la más noble de las causas políticas: la Paz. Iniciaron el recorrido en Wellington, Nueva Zelandia, y lo culminaron a los pies del Aconcagua en Argentina. Los pacifistas recorrieron 100 países en tres meses. En el marco de esa empresa, Hirsch visitó dos veces Bolivia.
La primera, a mediados de septiembre de 2009, para promocionar la marcha ante las autoridades bolivianas. Su segunda llegada se produjo el 23 de diciembre, camino a la meta final. En esta entrevista con ¡OH!, el conocido político chileno explica las contradicciones que genera pedir paz a los gobernantes y sociedades de hoy.
¡OH!: Usted se ha reunido con varios presidentes, Cristina Fernández, Michelle Bachelet, Evo Morales… ¿Cómo han respondido a su iniciativa? Por ejemplo, ¿qué conclusiones saca de la reunión con el Presidente boliviano?
-Fue una reunión maravillosa. Yo le expliqué detalladamente todo lo que significa la Marcha por la Paz Mundial y la No Violencia. Le comenté de dónde surge la idea, cuál su intención, cuál su proyecto y cómo continuará en el tiempo. Él me manifestó inmediatamente que la marcha tenía una gran coincidencia con la vocación de su Gobierno. Él considera que su Gobierno tiene una vocación de paz, desarrollando una cultura de la no violencia.
Por mi parte le expliqué que en el Latinoamérica es muy bien valorada la inclusión en la nueva Constitución Política de Bolivia del artículo que rechaza la guerra como método de resolución de conflictos. Por ello la adhesión del presidente Morales a esta causa iba a ser una señal muy importante para toda la región.
¡OH!: ¿Qué tan importante?
-Bueno, la adhesión de cada Presidente es importante: la de la presidenta Bachelet, porque fue la primera; la adhesión de la presidenta Fernández, porque fue ahí en Argentina donde termina la marcha. La adhesión de Evo Morales, en la ciudad de La Paz, para una marcha por La Paz, tiene un valor simbólico muy especial. El Presidente boliviano se comprometió incluso a participar en los distintos eventos de la marcha en Bolivia, así como a estudiar la posibilidad de estar presente en el tramo final en Punta de Vacas, a los pies del Aconcagua.
¡OH!: ¿No ve una actitud contradictoria en esas adhesiones? La marcha pide no armas, la desmilitarización, el fin de la amenaza nuclear, el no envío de tropas a países en conflicto… Sin embargo Bolivia y Chile, por ejemplo, mandan regularmente tropas a Haití o se respalda a Irán.
-Evidentemente la situación no es como uno quisiera. Ya quisiéramos que los gobiernos que apoyan esta marcha inmediatamente reduzcan sus presupuestos bélicos, que inmediatamente promuevan la paz en forma intensa en toda la región, pero sabemos que éstos son procesos paulatinos. Recuerdo el día en que me reuní con la presidenta Bachelet para hablar sobre la marcha. Esa misma tarde yo estaba haciendo una declaración muy dura porque se había anunciado la compra de los cazas F-16.
La marcha está abierta para que se sume todo aquel que considere que la paz y la no violencia deben prevalecer. Ahora si un Gobierno, al mismo tiempo, actúa por un camino violento, debe dar las explicaciones del caso frente a esas situaciones de incoherencia.
Debo agregar que la marcha no pretende que de inmediato se produzcan los efectos planteados como propuesta. Sobre todo aspira a la generación de consciencia. Quiere generar consciencia en miles de millones de personas porque hoy la única posibilidad de construir un futuro es a través de la paz y la no violencia, del desarme nuclear, de la reducción de tropas, de la reducción de los presupuestos bélicos. Es a través, también de la reducción de las otras formas de violencia: la violencia económica, psicológica, generacional, sexual que están permanentemente actuando sobre las poblaciones del planeta.
¡OH!: ¿La paz es un mundo sin militares?
-Yo creo que todos hemos soñado en un mundo sin militares. A mis 15 años, cuando me hice humanista, yo lo hice. Pero ahora entiendo perfectamente que el tema no es eliminar a las fuerzas armadas. Eso hoy es una utopía fuera de lugar. Lo que hay que hacer es redefinir el rol de las fuerzas armadas.
Como muy bien me decía la presidenta Bachelet, frente a la explosión gigantesca del volcán Chitén las fuerzas armadas cumplieron un rol fundamental. Movieron hospitales de campaña, construyeron puentes de inmediato, desplazaron tropas para ayudar a la gente, etc. Es una estructura organizada jerárquicamente que cubre los países y por lo tanto puede cumplir una gran función.
Cuando rechacé la compra de los F-16 dije: “Compremos aviones, pero aviones ambulancia, aviones para socorrer a zonas desvalidas…
¡OH!: Entonces hablamos de fuerzas desarmadas…
-Fuerzas que cumplan con ayudar a las poblaciones civiles en momentos de crisis, y no fuerzas armadas que se preparan para atacar a países vecinos.
¡OH!: Vale decir eliminar el belicismo de los militares y apoyarse en su estructura organizativa…
-Exacto. Hay antecedentes históricos muy interesantes. Por ejemplo, cuando cae la Unión Soviética, se vienen abajo todas las estructuras, social, económica, política. Sin embargo, la única estructura que queda en pie son las Fuerzas Armadas Soviéticas. Y ellas asumen un rol muy interesante en ese momento. No lo aprovechan para tomar el poder, aunque un grupo pequeño lo intentó, sino que ayudan a prevalecer la unidad del país y el Estado de Derecho.
Me parece que en Bolivia también ha pasado algo así. Frente a algunos intentos secesionistas de algunos sectores, las Fuerzas Armadas de Bolivia contribuyen con una concepción de Estado Nacional unitario.
¡OH!: Bueno, pero quienes ayudaban ayer en el Chaitén hoy reciben F-16 y tanques Leopards 2. Acá quienes contribuyeron a la unidad recibirán sus cazas chinos K-8 y 100 millones de dólares en armas rusas. Perú está con su megapaquete de armas en camino…¿Qué frente a eso?
- El camino hacia el armamentismo que vivimos hoy en Latinoamérica debe cambiar su dirección hacia el camino del desarme proporcional. No creo que el desarme pueda ser unilateral. No podemos decirle a Perú que se desarme. No, sería ingenuo.
Podemos pedir que Perú se desarme en una misma proporción que Chile, que Bolivia, que Ecuador. Lograr el equilibrio, pero hacia abajo, no hacia arriba.
¡OH!: Volviendo a la visión beligerante y militarista de la toma del poder que marcó tan duramente a América. Es fácil advertir que los militares no dejaron el poder, sino más bien que andan muy cerca. El Gobierno de Evo Morales tiene un nucleo militar muy fuerte repartido en cargos políticos. El Vicepresidente de Perú es militar. Los militares brasileños son muy, demasiado, independientes de Lula, igual en Chile, y eso lo reconocen los políticos. Sobra hablar de Hugo Chávez… ¿Cómo explicamos que ellos sigan con tanto poder, pese al pasado?
- Ratifico lo que dices. Efectivamente, los militares siguen teniendo un poder totalmente sobredimensionado en los gobiernos latinoamericanos. Hay dos o tres componentes para explicarlo. El primero es que después de las dictaduras, se mantuvieron estructuras políticas que daban a los militares roles tutelares. En otras partes surge la creencia de que teniendo a los militares dentro del Gobierno se evitan voces de sables o conspiraciones.
Perfil
Tomás René Hirsch Goldschmidt ha sido activista político durante los años de la dictadura de Pinochet. Tras la llegada de la democracia en 1989 fue embajador en Nueva Zelandia entre 1990 y 1992. En su condición de líder del Partido Humanista se presentó dos veces, en 1999 y 2005, como candidato a la Presidencia de Chile.
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