La arqueología trabaja con datos científicos extraídos a partir de los restos materiales hallados, lo que da el 40 por ciento de información para reconstruir la historia de lo que se ha descubierto.
“El otro 60 por ciento es interpretación”, según el director de la Fundación Alcides d’Orbigny, Ricardo Céspedes.
Por su parte, el director del Museo Arqueológico de la UMSS, David Pereira, señala que la labor del arqueólogo es la de un cientista social que estudia la cultura e historia de las sociedades extinguidas. “Se llaman sitios arqueológicos a los lugares donde se hallan los restos, sean estos herramientas, comida, vasijas, cualquier indicio que nos aporte información”, agrega el estudioso.
El trabajo del arqueólogo debe ser minucioso y limpio, pues en su trabajo debe cuidar de no contaminar sus hallazgos. Todo importa, la orientación en la que se hallan los restos, la fecha, como están acomodadas, etc.
En cuanto a cómo establecer la fecha de los restos, la prueba del Carbono 14 es la más aceptada para determinar la antigüedad. “Cada hecho es una pieza del rompecabezas”, señala Pereira al precisar que tienen un límite a la hora de inferir. “Nosotros no podemos inferir todo, el antropólogo sí”, acota.
Aclaración
Uso de términos
Tras un acuerdo entre arqueólogos, el uso de los términos Tiahuanaco y Tiwanaku tienen funciones específicas al remitirse, el primero, al sitio arqueológico y el segundo a la civilización. La misma aplicación es para incaico e Inka. Aunque es un acuerdo arbitrario, sus usos están muy extendidos.