Huellas
Un testimonio de la vida cotidiana de varias culturas prehispánicas, entre ellas Tiwanaku, que habitaron estos suelos hace miles de años
Piñami es uno de los tantos montículos que existieron en el valle central de Cochabamba y que sobrevivieron al paso de los siglos. Este sitio alberga al menos 130 tumbas milenarias, la mayoría de las cuales sugieren la tradición tiahuanacota.
Este montículo se encuentra en el barrio Piñami de Quillacollo, originalmente tenía alrededor de 2 hectáreas, actualmente tiene de 0,1 hectáreas. En el lugar se distinguen diferentes niveles de ocupación desde el Formativo Tardío hasta el período Colonial. Esto se refleja en la estratificación de su suelo de 4,5 metros de altura, de los cuales alrededor de 2,5 metros serían del Tiwanaku.
Karen Anderson ((Universidad de Santa Bárbara) y Zulema Terceros (UMSA) dirigen el Proyecto Arqueológico Piñami, junto a ocho arqueólogos. Ellos intentan rescatar el lugar, estudiarlo mejor y promover su conocimiento a través de la construcción de un Museo Abierto.
“En principio se creía que sólo era un centro ceremonial”, explica Zulema Terceros, codirectora del proyecto, “pero con la arquitectura doméstica encontrada, hay evidencias de que vivían ahí, ya que hemos encontrado estructuras habitacionales, pisos, fogones, hoyos de poste, basurales e incluso varios entierros”.
Según Terceros, se trataba de un centro multifuncional, quiere decir, habitacional, lugar de culto y a la vez cementerio.
Ricardo Céspedes disiente con esta posición. Para quien hizo las primeras excavaciones en el lugar, en 1988, Piñami fue exclusivamente un centro de culto. “Piñami ha sido un lugar donde han existido muchos entierros; solamente ha sido un lugar de culto y no ha habido propiamente un asentamiento poblacional”, sostiene.
Más allá de esta polémica, lo cierto es que uno de los mayores hallazgos de este sitio son esas 130 tumbas descubiertas entre 1988 y 2005, muchas de ellas del estilo “chullpa”, con los cuerpos colocados en posición fetal y a menudo acompañados de ofrendas cerámicas de estilo tiahuanacota y también local.
En este “museo abierto”, como lo denominan los vecinos del lugar, todavía se encuentran las tumbas intactas, que, tras ser halladas fueron nuevamente cubiertas para preservarlas.
Además de estos entierros fueron encontrados en el lugar más de 430 piezas arqueológicas y miles de fragmentos de cerámica, la mayoría de los cuales se encuentran expuestos en el Museo Arqueológico de la UMSS. F