Ni frontera del imperio inca, ni simple fortaleza militar, más bien un centro desde donde se manejaba y controlaba todo el aparato estatal inca en el Collasuyo. Estamos hablando del complejo arqueológico de Incallajta y la conclusión mencionada líneas arriba corresponde a la arqueóloga María de Los Ángeles Muñoz, una de las más conspicuas investigadoras del sitio ubicado en el municipio de Pocona.
La arqueóloga sostiene que la esfera de acción de Incallajta es, en realidad, donde comienza otra expansión. “No era frontera ni periferia, sino era un lugar importante donde había gran productividad principalmente en maíz, papa y coca”.
Muñoz aclara que las conclusiones a las que llega son resultado de las prospecciones realizadas en sitio de Incallajta desde el año 2000.
En su libro “Patrimonio cultural y desarrollo comunitario, el caso de Incalljata”, la arqueóloga argumenta que en “…en las prospecciones han sido registrados (aparte de sitios ya reportados) otros nuevos sitios que presentan patrones típicos de kanchas incas. Estos sitios incas se encuentran definitivamente en las cimas de las serranías con una posición estratégica o tal vez con motivo de disponer de más tierras de cultivo”.
Y como resultado de las excavaciones determinaron que el sitio era realmente un lugar multicomponente, que cumplía diversas funciones.
En la kallanka (área central de la ruinas de Incallajta) detectaron funciones públicas y esto por la ausencia de materiales, “esto quiere decir que llegaba la gente, tenía seguramente alguna reunión o alguna fiesta o teatro y luego se retiraba del sitio”.
Explicó que no hallaron restos con funciones domésticas ni rituales dentro de la kallanka. Para Muñoz, esos pisos limpios revelan más bien una arquitectura de función pública. “Entre la kallanka y el sector central, tenemos varios edificios de funciones públicas, en la parte externa está el ushnu, básicamente para cumplir una función ritual, además de ser el asiento del inca, desde donde daba sus discursos”.
Por otro lado, el muro en zig-zag de Incallajta está presente en lugares clave del imperio inca como en Sajsaguamán. “Todo esto nos lleva a pensar que no se trata de cualquier sitio, que en toda la región de Cochabamba cumplía un importante rol estatal. Además de ser una demostración de arquitectura de poder, a través de sus muros enormes.
Por toda la importancia que reviste este monumento incaico, hoy es candidato para inscribirse a la lista de Patrimonio Cultural de la Humanidad. Su valor excepcional como “Piedra fundamental del Poder Inca en el Collasuyo” (título del expediente) queda además reforzado por el emprendimiento de una gestión mancomunada del sitio.
El expediente entregado a la Organización de las Naciones Unidas para la Educación la Ciencia y la Cultura (Unesco) fue preparado por María de los Ángeles Muñoz. F
POCONA
Ocupación con estrategias de alianza y negociación
Para la arqueóloga María de los Ángeles Muñoz el imperio de los incas —como todo imperio— tenía sus ciudades periféricas y en el caso de Pocona (comunidad que alberga a Incallajta) se trataba de una ciudad con gran cantidad de habitantes antes de la ocupación inca. “Tenemos muchos sitios de diversas épocas. Esto quiere decir que los incas no han llegado a un valle deshabitado, como a cualquier otro lugar donde se hubieran expandido, allí habían señores locales”, explica la experta.
En el valle de Pocona había toda una población grande que no tenía relación alguna con los incas y cuando éstos llegan ocupan los sitios más altos.
Según Muñoz, los recién llegados establecieron estrategias de alianzas, de contacto y de negociación, que no eran las mismas que dictaba el imperio para otros lugares. La arqueóloga sostiene que el afán de dominio de los incas no fue total hacia la gente que habitaba Pocona, porque había gente importante poblando estos valles.
“Por el contrario, su presencia ha debido ser negociada y la misma relación el imperio central con Pocona era diferente en relación a otras comunidades cercanas”. Por otro lado las propias estructuras de poder y el aparato ideológico inca estaban presentes en Incallajta para decir, “nosotros somos incas”. Sin embargo, Muñoz sostiene que toda esa estructura tuvo un carácter polisémico y multivocal
“En el momento en que Incallajta se construye, no tiene el mismo significado para los incas que venían y traían todo el aparato ideológico que para la gente que vivía en Pocona o para la gente de pie de monte”, explica la arqueóloga, quien toma esos múltiples significados para explicar lo que está pasando actualmente con la gente de lugar y su relación con el sitio arqueológico. “Cuando nosotros hemos empezado a trabajar en Incallajta no había una memoria larga. El sitio estaba allí, estaba tupido de vegetación. El Ejército fue alguna vez a limpiar y para la gente del lugar no tenía significado de valor cultural”, dice Muñoz. F
Hallazgos
Además de los sitios incas de Incallajta, se han hallado silos de almacenamiento, terrazas de cultivo y caminos hacia el pie de monte y algunas rutas que atravesaban la cordillera hasta las tierras bajas.
Frontera
Se ha desechado la idea de Incallajta como frontera oriental del imperio inca. Fue frontera hacia el norte y noreste y de hecho hacia Samaipata, pero hacia el pie de monte se registran gran cantidad de vestigios incas.