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Cochabamba - Bolivia
Cochabamba Arqueológica
Viernes, 14 de septiembre de 2007

El trópico cochabambino albergó habitantes originarios

Una región que guarda sorpresas arqueológicas

Regiones como Valle Ibirza, San Rafael y otras fueron punto de confluencia e intercambio de productos entre lo andino y lo amazónico.

La región de Chapare, antes de las investigaciones emprendidas por los arqueólogos Donald L. Brockington y David Pereira, era una zona desconocida en términos arqueológicos, pues los vestigios del pasado están bajo tierra y no queda nada visible fuera.

Desde 1991, han sido localizados 14 sitios, tres de los cuales corresponden al Periodo Formativo. Estos descubrimientos echaron por tierra la creencia de que Chapare fue un lugar deshabitado y mostraron más bien que en Sehuencas y Valle Ibirza prosperaron sociedades que se interrelacionaron con el sudeste de Cochabamba, pero también con Perú y Ecuador.

Sehuencas

Es una localidad ubicada cerca de Monte Punco, donde se evidenció un asentamiento pequeño que funcionó como un tambo entre los 1200 y 400 a.C., es decir que fue como un puesto caminero de relevo que proporcionaba comida y descanso a los viajeros y sus caravanas que iban en tránsito hacia el norte o sud. La cerámica formativa y las hachas de piedras recuperadas indican contactos no sólo con la zona chapareña sino también con el Amazonas superior y el este de Perú y Ecuador. El traslado era relativamente sencillo en canoas a través de los ríos, lo que habría convertido a los chapareños originarios en cotizados guías de la región.

Esto nos muestra que Chapare fue el escenario en el que las culturas andinas y amazónicas tuvieron intensos nexos de interacción e influencia mutua, lo que descarta relaciones conflictivas y tensas, plagadas de invasiones o penetraciones de grupos selváticos hacia las tierras altas.

Trueques

Entre los productos que intercambiaban están pieles de animales, plumas y bastones de madera chonta, propios de una región de las últimas estribaciones cordilleranas.

Valle Ibirza

Cultura amazónica precolombina

Valle Ibirza, municipio de Puerto Villarroel, Chapare, es otro sitio formativo que fue ocupado en forma repetitiva por periodos cortos desde el 1500 hasta el 400 a.C. Cierto es que no se han encontrado restos óseos, explicable por la alta acidez de sus suelos, pero sí cerámica con decoración incisa, lo que muestra que participaban de un extenso sistema de intercambios a través del Amazonas y con otros pueblos de los Andes.

Otros indicadores arqueológicos muestran que estos grupos amazónicos vivían en campamentos de grupos pequeños y con una permanencia corta en los lugares, de unos 30 a 40 años, hasta agotar los recursos de caza y recolección, para volver luego de restaurado el equilibrio ecológico en la zona, que es lo que ocurrió en Valle Ibirza.

Los chapareños originarios cultivaban principalmente la yuca, eran navegantes de ríos, pescadores, cazadores y recolectores de frutos silvestres en el bosque tropical.

Por sus constantes viajes a través de los ríos amazónicos e intercambiar simultáneamente productos con la región amazónica y la andina, lo más probable es que hayan tenido una vida cultural rica en tradiciones. De hecho, Valle Ibirza y el anterior sitio Sehuencas no sólo compartían específicas formas de cerámica y hachas entre sí, sino también en Yuraj Molino en las altas montañas y con Ecuador y Perú.

Estudiosos extranjeros que a su vez citan a Pereira y Brockington, como Horario Adolfo Calandra y Susana Salceda, indican en su obra que la alfarería de Valle Ibirza es de notoria similitud a la de Yuraj Molino: “utilización de antiplástico de tiesto molido, grandes platos levemente cóncavos, piezas con patas trípodes, soportes para apoyar piezas sobre el fuego”.

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