Aluvión: vecinos temen que el río Taquiña se lleve sus casas otra vez
Después de dos aluviones, en 2018 y 2020, la familias de la Taquiña aún viven en vilo con el temor de que un día el río se lleve sus casas otra vez o, peor aún, más vidas. Y es que, a seis meses del último desastre, los trabajos son mínimos frente a la gran amenaza: el deslizamiento del Linkupata.
La más reciente inspección a la cuenca Taquiña, donde está el cerro Linkupata, constató que a lo largo del río el paso del agua está bloqueado por rocas, que superan el tamaño de una persona, que incluso pasaron inexplicablemente por un cañadón estrecho. Otras formaron un dique creando una laguna.
La Gobernación pidió calma. Sostiene que el deslizamiento en Linkupata en este periodo seco es mínimo, según una inspección de agosto.
“Son deslizamientos desestabilizados en 2018 y que, si bien han sufrido remoción, no representan peligro alguno”, explicó el secretario de la Madre Tierra de la Gobernación, Alan Lisperguer.
Sin embargo, “pueden activarse si no se regula el cauce en cabeceras de la quebrada Cara del Indio”.
Los vecinos consideran que el riesgo persiste. “En la parte alta hay más resquebrajamiento del terreno; más aún, donde hay filtraciones y cualquier cantidad de rocas”, explicó el presidente de la OTB Molle Molle Noroeste, Cristóbal Burgos.
El dirigente de una de las zonas más golpeadas en los aluviones dijo que la preocupación es que en la época de lluvia el deslizamiento pueda agravarse por el agua y la pendiente, porque no hay ni un disipador o colmatador, que sirva para amortiguar la caída del agua.
Otra vecina de Thika Khatu, Alicia Aguilar, alertó sobre la falta de trabajos en el río y del riesgo de que otro aluvión provoque “el triple de daño, porque no se ha tocado nada”.
Los dirigentes de los ocho barrios impactados por el último desastre volverán a solicitar a la Alcaldía de Tiquipaya el plan de intervención de la cuenca, el cronograma y presupuesto.
Los pobladores se quejan por la falta de maquinaria del municipio y de permisos del Servicio Nacional de Áreas Protegidas (Sernap) para que la Entidad Ejecutora de Medio Ambiente y Agua (Emagua) comience a construir más colmatadores en la cuenca.
Gobernación
Linkupata es un depósito susceptible a deslizamientos; sin embargo, los movimientos severos ocurrieron en 2018, afirmó el Secretario de la Madre Tierra de la Gobernación.
Los remanentes fueron transportados por el último aluvión en febrero 2020, ayudados por los fuertes caudales que vinieron y socavaron taludes de la cuenca, al norte de Tiquipaya, en el Tunari.
Lisperguer explicó que están reduciendo el riesgo de un desastre similar regulando el cauce desde la cabecera y porque los deslizamientos de riesgo alto ya no tienen pendiente necesaria como para generar movimiento de tierra rápidos y obstaculizar cauces.
Además, aseguró que el Servicio Departamental de Cuencas de la Gobernación efectúa el monitoreo permanente de las cabeceras y laderas de Linkupata desde julio y lo hará hasta marzo de 2021.
Tiquipaya soportó dos aluviones. En 2018 murieron cinco personas y más de 80 viviendas fueron afectadas. En 2020 falleció una persona, 120 casas fueron dañadas y 17 quedaron inhabitables.
La Gobernación sostiene que los deslizamientos son muy localizados; los vecinos piden trabajos.
Más datos
Obras y plazos de entrega final
- Regulación hidráulica: El trabajo de prevención en la cuenca Taquiña se centrará en el manejo hidráulico y 14 colmatadores para controlar la caída de la mazamorra en época de lluvia. Las obras deben estar listas hasta noviembre 2020.
- Inician primeros trabajos: El 25 de agosto, el FPS inició la construcción de obras hidráulicas transversales de consolidación en cabeceras del primer aluvión (quebrada Cara del Indio, Lindero), donde se viene construyendo cuatro obras de forma simultánea, según el último reporte de la Gobernación. Sin embargo, los vecinos consideran que falta mucho por hacer para estabilizar el sector.
Aún no restablecen el Promic ni hay plan de reconstrucción de viviendas
Aluvión

Después del aluvión que cobró la vida de una persona, dejó 17 viviendas inhabitables y afectó a 120 familias en ocho barrios de Tiquipaya, en los distritos 5 y 6, no hay avances en la reapertura del Promic ni en el plan de reconstrucción, informaron los dirigentes del sector.
La Agencia Estatal de Vivienda prevé realizar una evaluación de las viviendas en los siguientes días y justificó la demora por la cuarentena a causa de la pandemia de Covid-19, declaró el dirigente de la OTB Molle Molle, Cristóbal Burgos.
En tanto, muchas familias como las del Manzano 78 viven en construcciones precarias o carpas. Los refugios que se instalaron luego del desastre ya se cerraron y los que no tenían dónde ir fueron enviados a espacios más reducidos.
En tanto, la reapertura del Programa de Manejo Integral de Cuencas (Promic), que trabajaba con la cooperación Suiza y que debía restablecerse luego del aluvión, aún no se ha efectivizado por parte del Gobierno.
“Después del aluvión, las autoridades nacionales, a la cabeza de la presidenta Jeanine Áñez, anunciaron la creación de una Autoridad de Cuencas, similar al Promic; sin embargo, hasta la fecha no se conocen los avances de este compromiso”, informó la Gobernación.
El Servicio Departamental de Cuencas ha estado desarrollando y ejecutando proyectos, pero no con las características del Promic.



























