El Gobierno tiene en la mira a 14 empresas estatales deficitarias
El En una ofensiva para “ordenar la casa”, el Gobierno del presidente Rodrigo Paz administra un proceso de “saneamiento estructural” luego de identificar un presunto daño económico acumulado de 2.595 millones de dólares en el aparato empresarial del Estado. De un universo de 67 empresas públicas creadas en las dos décadas precedentes, 64 operan con pérdidas sostenidas, lo que es señal de ineficiencia y corrupción que compromete las reservas del país, según informó el ministro de la Presidencia, José Luis Lupo.
Epcoro
La lucha contra la corrupción cobró fuerza esta semana con acciones directas en la Empresa Estatal de Producción y Comercialización del Oro (Epcoro). Este mes, la Fiscalía procedió a la aprehensión del ex gerente de la empresa estatal, Edwin Condori, luego de detectarse un presunto desfalco de Bs 123 millones. Las investigaciones revelan desembolsos irregulares y fallas de control interno durante 2024-25.
Emapa
El Ejecutivo también oficializó la apertura de cinco procesos penales por sospecha de daños que suman 260 millones de bolivianos en la Empresa de Apoyo a la Producción de Alimentos (Emapa). Se investigan esquemas de sobreprecios y desvíos de subsidios alimentarios que habrían beneficiado a grupos de poder vinculados a la gestión de Franklin Flores.
Críticas
Lupo detalló a mediados de diciembre, que unas 14 empresas están declaradas como “totalmente inviables”, luego de realizarse un diagnóstico gubernamental. Este grupo crítico incluye firmas emblemáticas que hoy operan en quiebra técnica: Yacimientos de Litio Bolivianos (YLB), que registra pérdidas por Bs 143 millones; la Empresa Pública Quipus, con un déficit de Bs 108 millones; Empresa Pública Yacana (para el impulso de la fibra de alpaca), con pérdidas de Bs 203 millones; Empresa Pública Productiva Cementos de Bolivia (Ecebol), cuestionada por su baja rentabilidad operativa; Boliviana de Aviación (BoA), que se encuentra bajo observación por deficiencias operativas y financieras. A ellas se suman Empresa Azucarera San Buenaventura, que sigue sin alcanzar la sostenibilidad, además de la Empresa Estratégica de Producción de Abonos y Fertilizantes. En la lista también figura la Empresa Pública Productiva Envases de Vidrio de Bolivia (Envibol), Servicio Nacional Textil (Senatex), Empresa Siderúrgica del Mutún, Empresa Boliviana de Alimentos (EBA), Editorial del Estado Plurinacional de Bolivia y la Empresa Boliviana de Industrialización de Hidrocarburos (EBIH), que es catalogada por la actual administración como una empresa en quiebra técnica, con pérdidas reportadas que comprometen su continuidad operativa. Según el Gobierno, estas plantas industriales sólo sirvieron para “drenar las Reservas Internacionales” sin generar retorno social ni económico que beneficie. Ante este panorama, el presidente Rodrigo Paz describió el estado de la administración pública heredada como “un desastre”. “Se ha encontrado un horror en el Estado”, dijo.
























