Zoonosis analiza evitar que caballos rescatados vuelvan con sus dueñas
La muerte de un caballo en el río Rocha, a la altura del puente Cala Cala, reabrió la discusión sobre la protección jurídica de los animales y puso en incertidumbre el destino de un potrillo y una yegua que fueron rescatados en mal estado en el mismo lugar.
Ambos animales permanecen bajo el resguardo de Zoonosis Cochabamba, mientras las autoridades analizan si existen mecanismos legales para evitar que sean devueltos a sus supuestas propietarias.
El director de Zoonosis Cochabamba, Diego Prudencio, informó ayer que el potrillo y la yegua decomisados durante el operativo se encuentran a salvo y bajo custodia municipal. Explicó que el destino de ambos animales dependerá de los escenarios legales que se definan en los próximos días, considerando que el propietario podría presentarse a reclamarlos.
El hecho movilizó a activistas y autoridades municipales, quienes coincidieron en que la normativa vigente presenta limitaciones para sancionar estos casos y prevenir nuevos hechos de maltrato.
La representante del Refugio Milagro de Amor, Estela Durán, lamentó que caballos y burros continúen siendo víctimas de abandono y explotación. “Sigue habiendo caballitos en todo lado, burritos, y no hay una ley de la que podamos agarrarnos”, afirmó.
Sostuvo que la problemática también afecta a los animales de consumo, como bovinos, porcinos y aves, que son transportados en condiciones precarias y sobre todo ahora que en medio de los bloqueos de carreteras donde se ha reportado la muerte de muchos animales que eran transportados y quedaron varados en el camino.
La activista aseguró que, desde la experiencia de organizaciones de protección animal y asesores jurídicos, el caso del caballo fallecido en el río Rocha podría analizarse bajo la figura de tratos crueles.
Sin embargo, considera que la Ley 700 presenta vacíos respecto a los animales de trabajo y de consumo, lo que dificulta impulsar procesos legales. Por ello, pidió una modificación urgente de la norma para ampliar su alcance y endurecer las sanciones contra el maltrato y el abandono.
Prudencio explicó que la Alcaldía pudo intervenir mediante algunos alcances de la Ley Municipal 1147 y determinados enunciados de la Ley 700, aunque reconoció que la capacidad de sanción es limitada. “No podemos sancionar, lamentablemente no hay una disposición legal que nos dé esa amplitud”, señaló, al anunciar que se trabaja en un proyecto destinado a fortalecer las competencias municipales.
Entre las principales demandas de activistas y autoridades se encuentra la modificación de la Ley 700 para incluir de manera expresa a los animales de trabajo y de consumo, el incremento de sanciones por maltrato y abandono, la creación de mecanismos para sancionar a los propietarios.























