Libro devela identidad de 23 pederastas y 30 encubridores jesuitas en Bolivia
La investigación Las puertas del infierno, entre otros descubrimientos, devela la identidad y las acciones concretas de abuso sexual infantil de al menos 23 sacerdotes jesuitas y de al menos 30 encubridores en Bolivia y los centros educativos donde fueron cometidos los delitos, entre las décadas de 1970 y 2000.
El documento, elaborado por la Comunidad Boliviana de Sobrevivientes, fue presentado ayer en las instalaciones de la exgobernación de Cochabamba, hoy convertida en un espacio cultural.
Asistieron al acto de presentación los autores de la investigación Edwin Alvarado Terrazas, Wilder Flores Jaldín y Pedro lima Salazar.
A ellos se sumaron panelistas que comentaron el libros desde diferentes perspectivas.
Las puertas del infierno organiza la información sobre abusos sexuales cometidos por jesuitas contra niños, niñas y adolescentes en base a documentos y testimonios de los sobrevivientes y, sobre todo, documentos internos de la propia Compañía de Jesús, a la que le fue secuestrada documentación de sus distintas curias en La Paz,El Alto, Cochabamba, Sucre y Santa Cruz.
“Con este libro nosotros hacemos planteamientos abiertos, procuramos dar pistas para investigaciones más profundas nacionales o internacionales y la propia lectura individual la que saque sus propias conclusiones”, comentó ayer Edwin Alvarado, uno de los autores.
Delitos
Una parte del libro detalla el procedimiento del juicio y cómo se llegó a una sentencia condenatoria de los provinciales jesuitas españoles Ramón Alaix Busquets y Marcos Recolons de Arquier por encubrimiento de los abusos sexuales que cometieron varios sacerdotes católicos de esa congregación.
Otra parte del documento detalla con nombres y lugares los otros delitos que continúan impunes y fueron “perpetrados de manera sistemática, protegidos por una política institucional y contra una población vulnerable”.
Paradójicamente, los crímenes ocurrieron en instalaciones diseñadas por los sacerdotes católicos de la compañía de Jesús para dar techo, educación y hacer valer los derechos de niños y niñas en situaciones precarias o de calle, por ejemplo en el internado-colegio Juan XXIII de Cochabamba, en las oficinas de la ONG Defensa de Niñas y Niños Internacional (DNI), en el hogar de niños huérfanos Tacata, colegios Fe y Alegría y otros.




























