Estudio analizará resto de plaguicidas en alimentos de mercados de Cochabamba
La organización no gubernamental Ciudadanía lanzó ayer un proyecto de estudio que analizará la presencia de residuos de plaguicidas en alimentos de consumo masivo comercializados en los mercados de Cochabamba. La investigación contempla la recolección de 110 muestras de papa, cebolla, tomate, brócoli, lechuga, tomate, apio, aceite de soya y hoja de coca en las ferias de Quillacollo, el Mercado Central y Sacaba, puntos donde llega más del 60% de los alimentos de 14 municipios del área metropolitana.
La coordinadora del proyecto Ecoproductores de Ciudadanía, María Cristina Omonte, explicó que el monitoreo busca generar información sobre un tema del que existen pocos estudios en Bolivia y promover la producción y el consumo de alimentos con menor presencia de residuos de plaguicidas.
“No hay muchas publicaciones sobre los análisis de residuos de plaguicidas que se hacen, y por eso estamos impulsando este monitoreo en alimentos prioritarios de la canasta alimentaria cochabambina”, afirmó.
Omonte indicó que el aceite de soya y la hoja de coca fueron incluidos debido a su importancia en el consumo cotidiano y a las interrogantes sobre los efectos que podría tener el uso de agroquímicos en su producción. Aclaró que el estudio pretende obtener evidencia técnica y no establecer conclusiones anticipadas.
Las 110 muestras serán sometidas a un análisis multirresiduos en un laboratorio acreditado internacionalmente en Perú, debido a que en Bolivia la oferta de este tipo de servicios es limitada y los costos son elevados. La organización prevé que el informe con los resultados esté concluido hasta fines de agosto y sea puesto a disposición de instituciones y la población interesada.
La representante de Ciudadanía señaló que el monitoreo tendrá un costo aproximado de 12.000 dólares y que también se realizará en el departamento de La Paz, gracias a una coordinación con el Movimiento Agroecológico Boliviano.
Omonte sostuvo que los resultados también buscan motivar a las instituciones competentes a realizar controles periódicos sobre la inocuidad de los alimentos.
“El Senasag debería hacer estos estudios, es un tema estructural e institucional”, manifestó.
El proyecto también trabaja con productores para reducir el uso de plaguicidas mediante procesos de capacitación y la promoción de bioinsumos, alternativas que, según explicó Omonte, generan un menor impacto en la salud humana y el medio ambiente.
Detalló que se trata de una iniciativa de largo plazo financiada por la Fundación McKnight, cuyo propósito es fortalecer la producción agroecológica y contribuir a que los consumidores tengan acceso a alimentos más seguros.


























