Doble marcación de la posesión De mi mí nombre, influencia del quechua
El quechua tiene varias características; mismas que rigen el funcionamiento como lengua básicamente oral, entre ellas: Lengua aglutinante basada en sufijos, posee una sintaxis de SOV (sujeto, objeto y verbo), no tiene artículos, no tiene morfemas de género, uso abundante de apócopes, doble marcación de la posesión “redundancia”, etcétera. En este aspecto, la redundancia en el uso de posesivos es una peculiaridad de rasgos propios del quechua.
Doble marcación de la posesión
El uso de doble posesivo o posesivo redundante es un rasgo particular del quechua, se produce una construcción redundante con doble marca de posesión, se trata de construcción del orden poseedor + poseído. En cuanto a orden poseedor: sufijo genitivo “P y PA”, en castellano (de), “Maríap, Luispa” (de María, de Luis), “este sufijo marca la persona (el que posee algo), cuando la raíz termina en vocal se agrega el sufijo P, y cuando la raíz termina en consonante se agrega el sufijo PA” (Quiroz: 2009: 61).Y en cuanto a orden poseído: sufijos posesivos indican propiedad, pertenencia, por ejemplo sufijos posesivos de primera, segunda y tercera persona “Y, YKI, N”, en castellano (mí, tú, su), “wasiy, wasiyki, wasin” (mi casa, tu casa, su casa), este segundo caso se refiere a la reiteración de marcas de posesión. En ese sentido, las construcciones del orden poseedor + poseído, es la propia estructura de la frase posesiva básica del quechua que consta de estos dos constituyentes (poseedor + poseído). Desde esta lógica, en quechua es frecuente el uso de posesivos redundantes: “ñuqap wasiy”, ñuqap sutiy, paypa maman”, cuya traducción literal sería: (de mí mi casa, de mí mi nombre, de él/ella su mamá).
Por ello, en estas oraciones se puede observar que el sufijo “p-pa” es el genitivo quechua que marca al posesor y que necesariamente requiere acompañamiento de posesivos al elemento poseído. Por tanto, la utilización del posesivo genitivo, además de los adjetivos posesivos son construcciones que se caracterizan por la doble marcación de la posesión. Si bien en quechua se construye con estos dos elementos posesivos, visto desde el español sería “incorrecto”, ya que en español se expresa con una sola marca morfosintáctica, sin embargo, en quechua es natural y es correcto decir “ñuqap sutiy Luis”, cuya traducción conceptual (mi nombre es Luis) y su traducción literal (de mí mi nombre es Luis).
Por lo expuesto, si se escucha estas oraciones, no es que esté “mal dicho”, sino es la influencia de la estructura del quechua, efectivamente, presenta transferencia de una regla gramatical quechua. Esta influencia es, sin lugar a dudas, un elemento importante para la comprensión de nuestra realidad lingüística.
(*) El autor es parte de Laboratorio de Lenguas de la carrera de Lingüística de la Universidad Mayor de San Simón.





















