Desaparecieron más de 20 mil empresas en 11 años, asegura la CEPB
Los empresarios privados hicieron un diagnóstico del sector en su Memoria Anual 2025 presentada recientemente. Uno de los hechos que analizan es la situación del sector formal, luego que el voto de los bolivianos decidiera ponerle punto final a más de 20 años de algo parecido a una economía centralmente planificada y que terminó con la posesión el 8 de noviembre del presidente Rodrigo Paz.
Aseguran que en 2014 se reportaban 257.564 empresas formales inscritas y 144.129 activas, es decir que el 56 por ciento de las registradas continuaban vigentes. En julio de 2025, la cifra de empresas activas, es decir aquellas que renovaron su matrícula o se inscribieron recientemente asciende “apenas a 123.961 unidades”, lo que representa el 31% del total registrado históricamente. “Esta brecha entre el universo formal y la actividad real es, en sí misma, un indicador de la profundidad de la crisis”, aseguran.
Establecen que “11 años después, aproximadamente 20.168 empresas formales habían pasado a la inactividad o a la informalidad. Esta tendencia a la contracción del universo empresarial formal no es un fenómeno coyuntural: es la expresión de un modelo económico que, durante dos décadas, no generó las condiciones para que el emprendimiento privado formal prosperara”.
Anteriormente, el registro de las empresas estaba a cargo de la Fundación para el Desarrollo Empresarial (Fundempresa), labor de la que actualmente es responsable el Servicio Plurinacional de Registro de Comercio (Seprec).
El informe establece, además, la composición interna del sector empresarial activo, que considera “igualmente reveladora”. Casi el 70 % de las empresas activas son unipersonales, es decir, son emprendimientos que dirige una sola persona, generalmente con pocos empleados y con un capital mínimo.
En tanto, el 96 por ciento del universo activo corresponde a micro, pequeñas empresas o unidades sin categorización definida.
Las unidades medianas empresas con matrícula renovada apenas superan las 3.704 unidades, que re presentan el 3 % del total.
“Bolivia se encuentra en un momento de inflexión histórica. El ciclo económico estatista que dominó las últimas dos décadas ha llegado a su fin. El modelo extractivista primario —vigente en distintas formas durante más de 200 años— está en declive acelerado, afectado tanto por la caída de los ingresos de hidrocarburos como por las transformaciones de la economía global”.
El presidente de la CEPB, Giovanni Ortuño, destacó que la gestión 2025 “ha sido, sin duda, una de las más complejas, difíciles y al mismo tiempo más intensas y fructíferas en la historia reciente de la Confederación. En un contexto marcado por profundas transformaciones económicas, tensiones políticas y una crisis estructural que afecta a múltiples sectores del país, hemos tenido que actuar con responsabilidad, visión estratégica y, sobre todo, con una firme convicción sobre el papel que el sector privado”. El empresario aseguró que en un momento “en que Bolivia enfrenta una encrucijada histórica y profundas transformaciones en su modelo económico, el papel del empresariado es más importante que nunca”.
Destacó que el país necesita inversión, innovación, generación de empleo, productividad y apertura al mundo. “Pero también necesita instituciones sólidas, diálogo social y una visión compartida de desarrollo”.
Informalidad
Los empresarios privados observan que la economía boliviana es, “en esencia, informal”, es decir, que la mayor parte de la actividad económica cotidiana ocurre al margen del registro fiscal, laboral y comercial.
“Bolivia se encuentra en los últimos lugares en la mayoría de los índices y rankings de la economía y los negocios, lo que refleja décadas de políticas que no priorizaron la generación de un entorno favorable para el emprendimiento formal, la inversión y competitividad”.
A esto suman la “crisis económica estructural y transversal”.


























