El nuevo ministro de Defensa de Brasil se estrena exaltando el golpe de 1964
Sao Paulo y Washington |
El primer acto del nuevo ministro de Defensa de Brasil, Walter Braga Netto, fue recibir a los tres jefes de las Fuerzas Armadas, que le presentaron sus renuncias; el siguiente, que coincidió con el 57 aniversario del golpe de Estado de 1964 ayer, fue difundir una nota en la que exalta la quiebra constitucional.
“Pacificar el país era el objetivo. El movimiento de 1964 es parte de la trayectoria histórica de Brasil, escribió el general Braga Netto.
La nota del ministro de Defensa, nombrado el lunes, afirma que “los eventos de hace 57 años” deben ser interpretados como una respuesta a “la expansión de ideologías totalitarias”, en referencia al comunismo, aunque no lo explicita, en el contexto de “la Guerra Fría que envolvió a América Latina”.
Esa narrativa es la misma que defiende con vehemencia desde hace años el actual presidente, Jair Bolsonaro.
Brasil recordó un nuevo aniversario del golpe de Estado de 1964 en medio de turbulencias políticas, pero con garantías oficiales de que el reciente relevo en la cúpula militar no implica riesgos para la democracia.
"Nada cambia", afirmó tajante en Brasilia el vicepresidente y general retirado, Hamilton Mourao, refiriéndose al relevo de los tres máximos comandantes de las Fuerzas Armadas, el martes, que siguió al cambio del titular del Ministerio de Defensa, un día antes.
El 31 de marzo de 1964 quedó instalado un régimen militar en Brasil que se prolongó por 21 años a raíz de movimientos en los cuarteles y a la salida de Brasilia del presidente Joao Goulart, que a su vez había reemplazado al gobernante renunciante, Janio Quadros.
El aniversario de este año es el tercero que se recuerda con el ultraderechista Bolsonaro instalado en la Presidencia de Brasil, que entre las cosas que ha destacado ha sido su añoranza hacia esa época dictatorial.
Sin embargo, a diferencia de otras fechas, Brasil llega a este 31 de marzo en medio de preocupaciones en los cuarteles que estallaron cuando se conoció el lunes que el ministro de Defensa, general Fernando Acevedo e Silva, había sido reemplazado en el cargo.
La salida de Acevedo e Silva, calificada oficialmente como una "sustitución" aunque versiones extraoficiales hablan abiertamente de una destitución, se produjo poco después de que anunciara su renuncia el ministro de Exteriores, Ernesto Araújo.
Esos dos relevos, que se unieron a otros cuatro cambios en el gabinete ministerial de Bolsonaro, derivaron el martes en la "sustitución" de los jefes del Ejército, de la Fuerza Aérea y de la Armada, sin muchas explicaciones oficiales al respecto.
Sin embargo, el vicepresidente Mourao intentó restar importancia a estos relevos, a pesar de que son los primeros que se conocen en varias décadas fuera de un cambio presidencial, lo que se une a la crítica situación que vive el país por la pandemia de coronavirus.
Los jefes castrenses, aseguró Mourao, "pueden ser reemplazados en cualquier momento" por el presidente, de la misma forma que hace con los ministros. Según el vicepresidente, esos cambios forman parte de la "legalidad, legitimidad y estabilidad" política.
"Esto no es un problema; quien asuma el mando de las Fuerzas (Armadas) mantendrá la misma forma de actuar", agregó.
Bolsonaro, por su parte, no hizo ningún comentario al golpe de 1964 ni a los cambios en la cúpula militar al comparecer ante los periodistas para hablar sobre las políticas oficiales para enfrentar la pandemia de coronavirus.
El año pasado, en el aniversario anterior, Bolsonaro, un capitán de la reserva del Ejército, se refirió a esta fecha como un "gran día de la libertad", dejando clara su valoración sobre la dictadura militar que soportó Brasil durante 21 años.
Y al igual que en otras ocasiones, partidarios de Bolsonaro se manifestaron en distintos lugares, incluidas Brasilia y Río de Janeiro, con la participación de centenares de personas que asistieron con una profusión de banderas nacionales.
En Brasilia algunos de estos manifestantes acosaron y amenazaron a los fotógrafos que cubrían el acto, incluyendo uno de Efe, y les intentaron impedir que hicieran tomas de su celebración.
En su editorial de ayer, el influyente diario O Globo de Río de Janeiro descartó que existan indicios de que los militares acepten dejar de ser sometidos a la Constitución y la democracia "para embarcarse en cualquier aventura en la delirante fantasía bolsonarista".
"Quizás inspirado por el líder venezolano, Hugo Chávez, (Bolsonaro) parece apuntar a una mezcla de Gobierno y Fuerzas Armadas en el poder. Es la receta de la tragedia", sostiene O Globo al recordar en su editorial este aniversario.
Brasil ayudó a derrocar a Allende
Brasil ayudó a derrocar al presidente chileno Salvador Allende (1970-1973) y a encumbrar al dictador Augusto Pinochet, según documentos desclasificados ayer por el Archivo de Seguridad Nacional de EEUU.
Esta organización, fundada por académicos y periodistas de investigación, publicó en su página web doce documentos secretos, con motivo del 57º aniversario del golpe militar en Brasil, que muestran "el esfuerzo del régimen brasileño para subvertir la democracia y apoyar la dictadura en Chile".
Entre esos textos se encuentra un cable enviado en marzo de 1971 por el entonces embajador chileno en Brasil, Raúl Rettig, al Ministerio de Exteriores de Chile, titulado "Las Fuerzas Armadas brasileñas posiblemente (están) llevando a cabo estudios sobre guerrillas que están siendo introducidas en Chile".
En aquel entonces, varias fuentes habían informado a la legación diplomática de que el régimen militar brasileño estaba evaluando cómo instigar una insurrección para derrocar al Gobierno de Allende.
Además, les habían revelado la existencia de una sala de operaciones en Brasil con mapas de los Andes para planear cómo infiltrarse, de acuerdo a este cable, clasificado en su día como "estrictamente confidencial".
Según Rettig, "las fuerzas armadas brasileñas aparentemente enviaron a varios agentes secretos a Chile, que habrían entrado en el país como turistas, con la intención de recopilar más información sobre posibles regiones en las que un movimiento de guerrillas podría operar".
El embajador destacaba, no obstante, que todavía no se había fijado una fecha para iniciar este "movimiento armado".
Este telegrama forma parte de cientos de documentos obtenidos por el periodista de investigación Roberto Simon para su libro "O Brasil contra a democracia: A ditadura, o golpe no Chile e a Guerra Fria na América do Sul", publicado el mes pasado en Brasil.
La obra recopila archivos de Brasil, Chile y de EEUU, que exponen el papel desempeñado por el régimen militar brasileño en el golpe del 11 de septiembre de 1973 que permitió la llegada al poder del general Pinochet, así como su contribución a la represión en Chile.
Otro de los documentos, que recoge el libro y desclasificado por el Archivo de Seguridad Nacional, retrata una escena en diciembre de 1971 en la Casa Blanca protagonizada por el presidente estadounidense, Richard Nixon, y el general Emilio Garrastazu Médici, uno de los mandatarios que Brasil tuvo durante la dictadura militar entre 1964 y 1985.






















