Aguas claras para Alalay
La llegada del científico peruano Marino Morikawa, especialista en biosistemas y tratamiento de aguas residuales, que llegó hace unos días para evaluar el daño ambiental que sufre la laguna Alalay, fue muy oportuna porque se ha encontrado un norte y se ha podido vislumbrar una salida a este problema que ya lleva varios años sin resolver.
Sin embargo, hay que señalar que la puesta en marcha de una solución al problema de la laguna se ha estado dilatando injustificadamente por mucho tiempo, ya que la Ley 3745, en la que se delinea el marco jurídico para tomar acciones es de hace nueve años, del 24 de septiembre de 2007. En ella se había establecido que el Crempla esté integrado por representantes de los ministerios de Medioambiente y de Agua, Gobernación, Alcaldía, Semapa, UMSS, OTB y Codema. También se había definido que elabore un plan de recuperación de la laguna a largo y mediano plazo, así como denunciar cualquier violación a las normas de la Ley de Medio Ambiente y la presente norma jurídica, entre otras obligaciones.
En escasos tres días, el especialista –cuya llegada fue patrocinada por la Fundación Aguatuya– con todos los estudios que hizo la Universidad Mayor de San Simón, además de otros que mandó a hacer la Alcaldía, ha confirmado que el 60 por ciento de la contaminación de la laguna proviene del río Rocha y un 40 por ciento de desechos de aguas servidas de barrios y urbanizaciones circundantes al espejo de agua.
Por tanto, lo que queda es ganar el tiempo perdido y que todas las instituciones que conforman el Crempla hagan lo que les obliga la Ley 3745, recuperar, mejorar y preservar la laguna Alalay.






















