Un personaje influyente
La semana pasada murió Marco Aurelio García, uno de los principales asesores internacionales del expresidente Luiz Inácio Lula da Silva y que pasó a un segundo nivel durante el mandato de Dilma Rousseff.
Se trata de una recia personalidad que a un conocimiento amplio de la realidad de la región unía una buena capacidad de convencimiento. Además, fue un portavoz duro del régimen brasileño que asumía, cada vez más, un papel oficioso de líder regional, provocando las iras de México y Argentina. Para ello le sirvió mucho el ascendente papel internacional que tuvo Brasil que, empero, el tiempo demostró que sus cimientos no habían sido los suficientemente sólidos para mantenerse.
Respecto al país, García cumplió un papel importante en los acotamientos de 2003 que concluyeron en el derrocamiento de Gonzalo Sánchez de Lozada y en la consolidación del naciente gobierno de Carlos Mesa, a quien Brasil apoyó abiertamente, mientras la Argentina, entonces gobernada por Néstor Kirchner, optó por nuestro actual mandatario.
La historia, en todo caso, tiene ironías complejas. Quién hubiera pensado en 2003 que en 12 años Brasil iba a vivir una crisis tan o más profunda como la que Bolivia atravesó a principios del siglo XXI, en la que las autoridades del PT en el Gobierno clamaban por el respeto a la Constitución y las leyes para evitar el derrocamiento de Rousseff.
Ello no invalida, en todo caso, la importancia de un ciudadano al que, es preciso reconocer, no le han salpicado las denuncias de corrupción, y que supo delinear políticas de relacionamiento que trascendían, de lejos, los meros intereses de su partido y líder.






















