El tratamiento de aguas residuales en Bolivia
La planta de tratamiento de aguas residuales de Albarrancho se construyó a principios de los años de 1980 con financiamiento del BID y en esa época fue la obra más moderna de Bolivia y una de las mejores en Sudamérica, tal como lo expresó en su inauguración en 1986 el Ing. Osvaldo Pareja, gerente de Semapa. Fue diseñada para procesar hasta 400 litros por segundo de las aguas servidas de la ciudad de Cochabamba y con una vida útil de 20 a 25 años. Han pasado 32 años y sigue funcionando aunque al borde del colapso tratando 600 litros/segundo y con excedentes de agua residual que van aumentando cada año por efecto del crecimiento vertiginoso de la población urbana. Por esta razón hay urgencia de ampliar su capacidad receptiva adicional hasta 600 litros/ segundo.
La tecnología que se pretende utilizar es una combinación de lo tradicional constituida por lagunas facultativas y de maduración y moderna formada por reactores anaeróbicos con los cuales se pretende disminuir los malos olores que producen las lagunas en su proceso de descomposición microbiana. Por esta razón, los vecinos de Albarrancho y Azirumarca se han opuesto a la construcción de nuevas lagunas porque han soportado durante más de 30 años la contaminación del aire que cambió totalmente el ecosistema agrario que, al transformarse en enclave urbano, perdió lo poco que queda de tierras maiceras, forrajeras y lecheras, convirtiéndose en suelos semidesérticos y marginales.
Sin embargo, también en estos 30 años se aplicaron tecnologías renovadas y nuevas para el tratamiento de las aguas residuales en las capitales departamentales, ciudades intermedias y poblaciones menores de Bolivia. A nivel internacional existen miles de plantas diseñadas y construidas donde no hay malos olores, porque todas ellas, cuanto más modernas y eficientes son cuestan más; depende de los recursos económicos disponibles para financiar estas obras sin daño ambiental. En consecuencia, si se quiere modernizar totalmente la planta de Albarrancho con cero de contaminación costará muchísimo más que lo financiado por la Corporación Andina de Fomento (CAF), lo que implica diseñar un nuevo estudio y gestionar otro financiamiento del gobierno nacional para la ejecución del mismo, que llevará más tiempo y mayores problemas en la administración de la planta existente.
Otra experiencia muy importante e inédita en el departamento de Cochabamba que merece rescatarse del pasado reciente es el Proyecto de Tratamiento de Aguas Residuales “Pucara” localizado al borde del río Rocha-Maylanco en la comunidad de Esmeralda Sud del municipio de Sacaba. Este proyecto fue formulado por una consultora el año 2008 por requerimiento de este municipio para solucionar la contaminación del río Rocha aplicando el modelo Albarrancho consistente en la construcción de lagunas de oxidación por ser la más conocida, menos costosa y de aplicación natural. Para su implementación el Gobierno Municipal de Sacaba avasalló tierras agrícolas y forestales privadas expropiando más de 12 Hectáreas sin conocimiento ni consentimiento de sus propietarios ni de los vecinos. Ese fue su mayor error, al no haber socializado con las comunidades beneficiarias o afectadas explicando los alcances socio ambientales del proyecto. El error se convirtió en horror para Esmeralda Sud al constatar, después de una revisión técnica del estudio de consultoría, que era una repetición de Albarrancho de muy mala fama en la población cochabambina; el rechazo fue total, nadie quería que los malos olores afecten su salud y el ambiente agrario. Se solicitó a la alcaldía el diseño de otro proyecto más moderno, sin lagunas, cero de contaminación, que ahorren espacio y que las aguas tratadas se utilicen en el riego de las tierras agrícolas de Esmeralda Sud. El gobierno municipal rechazó la propuesta y pretendió imponer mediante el uso de la fuerza pública su proyecto; la reacción fue inmediata, se iniciaron las movilizaciones, marchas, bloqueos, manifestaciones, enfrentamientos con la policía, gasificaciones; apresamientos y persecuciones judiciales de los dirigentes; al mismo tiempo se cercó y bloqueó con guardias comunitarios (hombres y mujeres) impidiendo el acceso a los predios expropiados de los funcionarios municipales que duraron varios años. En medio de estas presiones y represiones se elaboró otra segunda consultoría, manteniendo las lagunas, pero incorporando en el presupuesto el uso de geo membranas y quemadores de gas para evitar los malos olores al estilo de una de las plantas de tratamiento de aguas residuales existente en la ciudad de Santa Cruz. Tampoco marchó este proyecto por las observaciones del Ministerio de Aguas y su brazo financiero el BID. Sin embargo se abrió el diálogo entre ambas partes que después de varias negociaciones y el cansancio de siete años de pelea se dio fin al conflicto con la firma del Acta de Entendimiento en abril del 2014 que dio lugar a la reformulación del proyecto en los términos solicitados por las comunidades. Para este fin se entregó tres Has. de terreno en Esmeralda Sud para instalar una planta moderna que a partir de este año (2018) se inició la construcción de la oficina y dos reactores RAFA (Reactor Anaeróbico de flujo ascendente). A futuro se harán otras más, en forma modular, para procesar todas las aguas servidas que bajan de la cuenca de Sacaba al río Rocha. Las aguas tratadas y desinfectadas serán utilizadas para el riego de las tierras agrícolas de Esmeralda Sud.
El autor es exgerente de Cordeco y del Parque Nacional Tunari
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