Conflicto por tierras raras
En artículos de años recientes insistí en que estaba latente una guerra de potencias occidentales con Rusia. Empero, desde hace un año los analistas estadounidenses consideran que es más probable que pueda estallar una guerra de Estados Unidos con China. Veamos este asunto que tiene esta vez un trasfondo económico.
Como todos sabemos, actualmente hay una guerra económica motivada por la subida de aranceles que ha hecho Estados Unidos para los productos chinos. Por un dólar en mercadería que importa China de Estados Unidos, este último país importaba 3 o 4 dólares en mercaderías chinas. El déficit comercial era insostenible, a la vez que cerró demasiadas industrias en Estados Unidos. Que se haya llegado a este punto, demuestra claramente que desde hace más de veinte años los gobiernos americanos han sido extraordinariamente incompetentes.
Aparte de la chabacanería de Trump, resulta que al cerrar su país al torrente de mercaderías chinas está haciendo algo necesario. Sólo que es tarde. Al cortarse bruscamente la masiva exportación china a Estados Unidos, se produce irritación en China, cuyo gobierno esgrime un arma peligrosa: quiere suspender la exportación a Estados Unidos de los metales que se extraen de las “tierras raras”.
Estados Unidos prácticamente no produce tierras raras, mientras que China extrae cosa del 90% de la producción mundial. Amable lector, su teléfono, su computadora, su pantalla de televisor, el chip o cerebro de su auto y los focos que emplea en su casa, todo se hace con metales provenientes de tierras raras. Si China bloquea la provisión a Estados Unidos de metales de tierras raras y de productos que los contienen, este país tendrá una crisis tremenda.
Ya actualmente Estados Unidos se halla en la carencia de la misteriosa metalurgia del titanio que tienen los rusos. Por eso los aviones americanos son inferiores a los rusos y, sobre todo, no pueden copiar los motores de los cohetes rusos para ir al espacio. Como es sabido, para sus cohetes los americanos tienen que comprar motores rusos. Y después nos cuentan que fueron tantas veces a la Luna, sólo que ahora les da flojera.
Pero si el gobierno chino priva a los americanos de la provisión de metales de tierras raras o, al menos, de las manufacturas que los contienen, es bien posible que Estados Unidos le declare la guerra. Propiamente un guerra naval, para bloquear el comercio chino. Veamos el antecedente.
Estados Unidos halló que la invasión japonesa a China era inexcusable, así que para 1941 cerró muchas de sus exportaciones a Japón. El detonante fue cuando dejó de exportarle petróleo. Aun así, los japoneses hubieran podido proveerse de petróleo de las colonias británicas y holandesas en el sudeste asiático. Empero, sin pensar en las consecuencias inevitables, el gobierno británico y el holandés entonces exilado en Londres, siguieron el ejemplo americano y cortaron la exportación de petróleo a Japón. De seguido, los japoneses atacaron, derrotando sin problema a la marina británica en mares asiáticos. Para británicos y holandeses fue el fin de su colonialismo.
El caso es el mismo actualmente; sin los metales de “tierras raras” Estados Unidos colapsaría, como Japón sin petróleo. En la crisis irremediable, los japoneses se lanzaron sobre los pozos petrolíferos del sudeste asiático; empero los americanos no pueden tomar en serio que eventualmente podrían apoderarse de la tierras raras en China. Así que se conformarían con torcer el brazo de los chinos en un bloqueo naval a modo de pulseta. ¿Cuál sería el resultado de esta eventualidad? Bismarck dijo que es fácil iniciar una guerra, pero difícil terminarla; así que dejaré para el siguiente artículo escribir cómo podría ser esta guerra entre Estados Unidos y China.
El autor es escritor
Columnas de BERNARDO ELLEFSEN






















