Elecciones sí, pero no así
Una vez que se produjo la caída de Evo Morales y luego de una serie de hechos “bárbaros” ocurridos a nivel político en el país, se dio la posibilidad que, de acuerdo a sucesión constitucional, Jeanine Añez, asuma el mando presidencial de manera breve con tres objetivos claros: lograr la pacificación social, realizar la selección de nuevas autoridades electorales y convocar a nuevas elecciones generales.
Cumplidos hasta ahora dichos objetivos y habiéndose previsto llevar a cabo, en una primera instancia, las justas electorales el pasado 3 de mayo, lo cual pedimos a gritos entre octubre y noviembre de 2019 y mucho más después de haberse comprobado el “fraude electoral” que realizó el MAS, aún queda claro que sí debe haber nuevas elecciones generales, pero no así de la forma como ahora se quiere realizarlas, en medio de una pandemia fatal como es la del coronavirus que está acabando con la vida de las personas.
Nadie tenía previsto que iba a llegar el coronavirus para paralizar a gran parte del mundo y quedarse a convivir por mucho tiempo con nosotros. Desde el 22 de marzo pasado el país está en cuarentena total para evitar su propagación en todo el territorio nacional. Afectando de manera principal a nuestra economía y con consecuencias futuras también en otros ámbitos que hacen a las relaciones sociales.
Hoy, para una gran mayoría, las elecciones generales están en último plano, siendo prioridad el tema de salud por la pandemia del coronavirus, debido a que, si entre todos no vencemos a dicha enfermedad, la misma nos estará venciendo a todos, y solo quedará ir a llorar al río.
Pregunto a las autoridades legislativas, electorales y candidatos presidenciales del país: ¿existen las condiciones adecuadas para realizar a estas alturas unas elecciones generales?, ¿se tendrá la capacidad logística para cumplir con el cronograma de las actividades electorales?, ¿los electores concurrirán a las urnas sin tener las garantías de bioseguridad?, ¿existirá una gran abstención electoral?, ¿habrá tiempo suficiente para que los candidatos hagan sus campañas electorales?, ¿las personas tomarán debida atención de las ofertas electorales?.
Me temo que ni septiembre alcanzará para hacer unas elecciones generales plenas y que las mismas se las deberá postergar para principios del próximo año, nos guste o no. Si bien es urgente tener nuevas autoridades de gobierno elegidas mediante voto popular, lamentablemente no “contábamos con la astucia” del coronavirus que llegó a movernos el piso hasta hacernos tambalear y encerrarnos por buen tiempo.
Una vez sancionada por el Órgano Legislativo, y promulgada por la presidenta del Senado la Ley 1297 de Postergación de las Elecciones Generales 2020, que las fija en un plazo que fenece el primer domingo de agosto, quedan varias interrogantes al respecto.
Será bueno preguntarles a los asambleístas del MAS, y muy en especial a la senadora Eva Copa y al diputado Sergio Choque, quienes presiden las Cámaras de Senadores y Diputados respectivamente, qué parte de la pandemia del coronavirus no entienden para cometer semejante aberración legislativa.
¿Qué parte de la salud no entienden sabiendo que es lo primordial para que el ser humano tenga una vida plena? No nos olvidemos que sin salud no hay vida ni tampoco trabajo. Daría la impresión que los asambleístas del MAS, no valoran sus propias vidas y menos de la población en general.
El autor es consultor en comunicación
Columnas de JUAN CARLOS FERREYRA PEÑARRIETA


















