Un sistema de salud que no sirve
Con razón Evo y Linera, siendo primeras autoridades del país, se atendían en el sistema privado de salud... ambos, en la mejor clínica privada de Cochabamba.
Arce lo hace mejor: se va al Brasil a atenderse.
Este último domingo, a las 13:00, mi padre de 84 años se descompensó llegando a convulsionar. Llamamos a una ambulancia del Municipio, que llegó en 10 minutos. Tres profesionales de la salud lo atendieron con mucha calidez y preocupación y lo llevamos al hospital de Sarcobamba donde mi padre tiene el SUS. El hospital estaba cerrado y no quisieron atenderlo. Habíamos decidido llevarlo a mi casa y la ambulancia se ofreció a hacerlo para monitorearlo un momento más. En lo que partíamos, el jefe de la ambulancia me pide que me baje (yo iba adelante en la cabina) y me dice que mi papá acababa de dar positivo al Covid por lo que nos iban a recibir en el centro Edgar Montaño, pero allí no quisieron recibirlo, nos despacharon al hospital Ticti Norte. Allí, una médica y tres enfermeras le dieron atención, pero a los 50 minutos nos dijeron que lo debían trasladar al Hospital del Norte porque allí le harían una tomografía y laboratorios.
En el Norte nadie esperaba al paciente derivado a pesar de las llamadas y coordinación. Mi padre estuvo unos 30 minutos en la ambulancia (otra) en puertas de Emergencias. A pesar de las llamadas telefónicas del personal de salud y de mi esposo, nadie nos ayudó y fue cuando, cabreada de la indolencia del sistema, decidí sacarlo de la ambulancia para que lo viera un médico privado.
Tres horas y media duró el periplo, una odisea triste, decadente, jodida.
Antes de irnos del Norte, una enfermera llamaba a un paciente que esperaba sentado en el cordón de la acera y le decía que estaba siendo ingresado, que si traía papel higiénico y champú. Mierda, dije, unos paseando en ambulancia de hospital en hospital tres horas y media y otros en la acera esperando a ser atendidos con su bolsa con champú, jaboncillo, papel de baño y mucha paciencia.
Quince años de un proceso de cambio que no ha cambiado absolutamente nada. Todo es discurso, palabras, mamadas, imposturas.
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