Techo al precio del petróleo ruso
Dentro de la UE y Estados Unidos se acordó un nuevo paquete de sanciones contra Rusia, las mismas que entraron en vigor el 5 de diciembre. Estas sanciones cubren varios campos económicos, pero las de mayor importancia son las que tienen que ver con el techo fijado al precio y el embargo al petróleo producido y exportado por Rusia. El precio tope fijado es de 60 dólares el barril ($us/Bl) y el embargo es la prohibición de su importación (excepto en Bulgaria y Hungría, países en los que se flexibilizó la medida hasta 2024), la prohibición a su transporte en barcos europeos, a la provisión de pólizas de seguro, a financiamiento, a facilidades portuarias y sanciones a los barcos y empresas europeas que violan las medidas adoptadas. Adicionalmente, todos los países signatarios de las sanciones han impuesto sus propias prohibiciones. Sin embargo, es posible que Rusia siga vendiendo su crudo porque el techo fijado está por encima del precio al que ese país vende en las terminales de exportación del Báltico.
Al parecer Rusia se adelantó a las sanciones y ofreció considerables descuentos por debajo de los 60 $us/Bl establecidos como techo, a fin de mantener sus mercados. Por esta razón la producción rusa aumentó a niveles más altos desde la invasión a Ucrania en previsión a la reducción de ingresos que se produciría con las nuevas sanciones. Así, la producción rusa durante el mes de noviembre fue de 10,85 millones de barriles por día (MMBls/D). Otros factores que incidieron en el aumento de la producción son el reinicio del proyecto Shakhalin 1 y el asesoramiento de empresas japonesas a la empresa petrolera rusa Rosnef. A la fecha, Rusia produce casi tanto crudo como antes de la invasión. La persistencia de este suministro es una de las razones para que los precios del WTI y Brent estén por debajo de los 80 $us/Bl en los últimos días; sin embargo, los precios del ESPO (Eastern Siberia Pacific Ocean, es un oleoducto clave para enviar el petróleo a China, Japón y Corea del Sur) se acercan mucho al precio Brent. Los temores de la demanda en el mercado han contribuido también a la reciente caída de los precios. Por lo expuesto, es posible que Rusia encuentre caminos para sortear el techo impuesto dado que el petróleo es su principal fuente de ingresos.
El Gobierno ucraniano aceptó las sanciones, pero cree, al igual que otros países europeos, que el techo al precio debía estar entre 30 y 50 $us/Bl. Por su parte, el Gobierno ruso, a través de su portavoz Dmitri Peskov, sostiene “que no reconoce ningún tope al precio a su petróleo y prepara una respuesta” y que la adopción de estas medidas son pasos hacia la desestabilización del mercado mundial de energía, que no afectarán la campaña militar rusa en Ucrania y que no venderá su petróleo a quienes acepten las sanciones. Tampoco ha sido del agrado del grupo de países OPEP+ la determinación del techo, porque considera un peligroso precedente que podría aplicarse a ellos en el futuro.
Por encima de la guerra contra Ucrania, el conflicto traerá consecuencias de largo aliento al sector energético mundial:
• Está demostrando que es más efectivo atacar la infraestructura energética de un país para paralizarlo antes que los objetivos militares. Rusia ha dirigido sus ataques a la infraestructura energética y petrolera de Europa y de Ucrania; en primera instancia estuvieron los atentados a los gasoductos submarinos (Nordstream I y II), luego los bombardeos a las centrales de generación eléctrica y a las refinerías ucranianas, el primero de estos últimos producido el 6 de abril contra la principal refinería situada en Kremenchuk y hace pocos días a la segunda refinería en la provincia de Lugansk, dejando fuera de operaciones a la primera y con graves incendios y riesgos de explosión a la segunda. Ucrania tiene que distraer esfuerzos en reponer los servicios y normalizar la distribución de combustibles.
• Otro cambio producido es el fortalecimiento de Asia y Medio Oriente como los mayores proveedores del mundo de diésel y gasolina, el primero de los cuales es y será imprescindible por mucho tiempo aún para el movimiento de la economía global.
• Los flujos de petróleo cambiarán de dirección irremediablemente, ya no se dirigirán a Europa sino a China e India; actualmente India es ya el segundo mercado más importante de Rusia, que la ha convertido en su dependiente en un escenario cada día más reducido de compradores del producto ruso. China e India adquieren ahora dos terceras partes del petróleo ruso exportado por mar.
• La transición energética hacia fuentes renovables, junto con el desplazamiento de los combustibles fósiles, se acelerará en todo el mundo y especialmente en Europa; las fuentes de financiamiento se muestran mucho más accesibles que antes y es mayor la disponibilidad de recursos para los países de menor desarrollo.
Columnas de HUGO DEL GRANADO COSIO
















