Cifras inciertas
Finalmente, después de casi un mes de silencio, el Banco Central de Bolivia (BCB) ofrece el informe del estado de las divisas y Reservas Internacionales (RIN), y lo hace justo la medianoche anterior al ingreso de los cuatro días de carnavales, cuando la población tiene la atención puesta en asuntos más distractivos que la cada vez más árida situación de la economía nacional.
¿Y los resultados? Las divisas bajaron de 620 millones de dólares, registrados el pasado 24 de enero, a 378 millones en tres semanas el 8 de febrero. Las RIN, por su parte, descendieron de 3.872 millones de dólares a 3.578 millones en el mismo período en cuestión.
Este nuevo baldazo de agua fría da para comentarios como: Con razón no querían publicar esos datos. Claro, todo eso si se considera que la actualización de esa información debe realizarse cada semana.
Las cifras alarman cuando se recuerda que hace nueve años, las RIN habían superado los 15 mil millones de dólares y hoy apenas se tienen 3.500 millones.
Pero las inversiones que se hicieron con las reservas internacionales hasta el momento, según explica el economista Gonzalo Chávez, no muestran ninguna rentabilidad en términos de ingresos fiscales o de otro tipo.
“Ahora se entiende con más claridad las medidas adoptadas por el gobierno de una manera desorganizada. A saber: obligar a las empresas estatales que tienen dólares afuera, a traerlas a Bolivia; el bono remesas; el proyecto de ley del oro y, últimamente, tal vez la intervención más desastrosa, tasa de tipo de cambio preferencial para los exportadores”, añade el economista.
El Gobierno también tiene su respuesta. Un comunicado publicado a medianoche del viernes pide a la población no dejarse alarmar, y no considerar sólo la situación de las divisas, sino también de las RIN. “Al 8 de febrero de 2023, las RIN se mantienen estables y se ubican en $us 3.538 millones, monto que cumple con los parámetros referenciales para la administración de reservas determinados por organismos internacionales, cubriendo más de tres meses de importaciones de bienes y servicios, y más de dos veces el servicio de la deuda externa de corto plazo”, explica el BCB.
Expuestas así las partes nos quedan algunas preguntas: ¿se supone que tres meses es mucho tiempo, un plazo que nos debe dar tranquilidad? ¿por qué no funcionan las medidas aplicadas por el BCB para la captación de divisas? ¿Por qué debiéramos enfocarnos en las RIN y no sólo en las divisas si ambas variables van disminuyendo a paso acelerado? Son preguntas que seguramente quedarán para después del Carnaval.

















