Casi 2 años de cohabitación
Las autoridades electas subnacionales cumplen 22 meses de mandato. En Cochabamba, como en algunos otros departamentos, el gobernador y el alcalde de la ciudad capital son de partidos diferentes. Ejercen sus funciones en una cohabitación política de opuestos.
A diferencia de lo que ocurre en otros departamentos, en Cochabamba esa cohabitación funciona de manera satisfactoria en beneficio de la población. Pero hay dos aspectos puntuales en los que su trabajo conjunto podría ser mejor.
Las coincidentes prioridades que se fijaron al inicio de su gestión el Gobernador de Cochabamba y el Alcalde de Cercado y la actitud de ambas autoridades respecto al necesario trabajo conjunto para el beneficio colectivo auguraron una perspectiva optimista acerca de lo que podía esperar la población de quienes dirigen, hasta 2026, los gobiernos autónomos del departamento y del mayor de sus municipios.
Opuestos por su pertenencia partidaria, Humberto Sánchez, el gobernador, y Manfred Reyes Villa, el alcalde, coinciden en varios aspectos: ambos ejercieron la función de máximas autoridades ejecutivas municipales —de Sacaba y de Cercado, respectivamente, aunque no de manera simultánea— y la población premió el desempeño de sus gestiones reeligiéndolos.
Es evidente que los buenos auspicios de marzo de 2021 no están frustrándose y el trabajo —conjunto y por separado— de ambas administraciones parece satisfacer las expectativas de los cochabambinos.
Excepto en dos temas puntuales: la apertura al público del complejo turístico de la Coronilla, cuyas obras de conservación y revitalización concluyeron hace 10 meses, y el dragado de la laguna Alalay.
En el primer caso, son cuatro las entidades públicas que tienen responsabilidades en la gestión del sitio histórico, de ellas, dos son las más importantes: la Gobernación de Cochabamba y la Alcaldía de Cercado.
Es cuestionable que aún no se haya definido el modelo de su administración ni se conozcan los resultados de los estudios de los restos arqueológicos que impidieron que se abra en mayo de 2022.
En el caso de la laguna Alalay, la Alcaldía garantiza la realización del este año, pero la Gobernación emitió una categorización tipo 2 para el estudio de impacto ambiental, lo que implica un tiempo más largo de trámites antes de iniciar esos trabajos.
Ambos temas tendrían que ser solucionados a la brevedad posible, pues la demora significa un impacto negativo para el turismo, en ambos casos, y el bienestar de quienes habitan en la vecindad de la laguna Alalay.



















