Cien años de la aprobación pontificia de la Institución Teresiana
El 11 de enero de 2024 la Institución Teresiana celebró los cien años de su aprobación pontificia, un acontecimiento central en la trayectoria de “la obra de las Academias” fundada por Pedro Poveda en 1911, y que marca la apertura y encarnación del carisma en otras culturas. La Iglesia confirmaba con la aprobación a perpetuidad promulgada por el papa Pío XI el camino iniciado a impulsos del Espíritu.
Se acreditaba así un camino nuevo para vivir la fe como laicos y laicas en el mundo, siendo testimonio de fe, en obras y palabras, en medio de las estructuras sociales y educativas. Un laicado que muestra, en la vida cotidiana, que es posible “hermanar la santidad y perfección con la vida en medio del mundo”.
Cuando Poveda presenta la Institución para su aprobación en Roma en 1923, especifica el programa de la obra y lo compendia en las palabras del apóstol San Pedro: “Vosotros, pues, aplicando todo cuidado, juntad a vuestra fe virtud y a la virtud ciencia, y a la ciencia templanza y a la templanza paciencia y a la paciencia piedad”.
La aprobación pontificia sellaba la vocación de internacionalidad de la obra de Poveda que, muy poco tiempo después, cobró realidad con la presencia de los primeros miembros de la Institución en Chile (1928), extendiéndose en muy poco tiempo a otros países de Europa y Latinoamérica, entre los que también se encuentra Bolivia (1943). Hoy la Institución Teresiana está en 30 países de África, América, Asia y Europa y cuenta con cerca de 3.000 miembros, mujeres y hombres.
Esta celebración significa hacer memoria agradecida de la trayectoria de fidelidad creativa de una asociación laical que tiene por finalidad la promoción humana y la transformación social mediante la educación y la cultura, como señalan sus estatutos.
Desde 1924 los miembros de la Institución Teresiana, repartidos en cuatro continentes, se ejercitan cada día a poner en diálogo el evangelio y el carisma con las distintas culturas en las que están presentes. Poveda propone a los primeros cristianos como modelo de espiritualidad y de caminar con los jóvenes en una sociedad en cambio revelando el compromiso con el mundo: hombres y mujeres insertos en sus realidades, actuando como fermento en medio de la masa, que viven su ciudadanía haciendo presente en la sociedad la justicia que brota de la fe, vinculados por la caridad, con un intrépido espíritu evangelizador que vincula el testimonio de la fe con sus “frutos santos” (desprendimiento, gratuidad, humildad y mansedumbre, suavidad y fortaleza, tolerancia, sabiduría conciliadora), con una fe ilustrada, perseverando en la oración y en la vida eucarística, como libres, mas como siervos de Dios. En estos hombres y mujeres encuentra Poveda la inspiración para alentar un modo de estar insertos en la realidad, siendo como todos, pero mostrando en obras y palabras la “singularidad del espíritu de Cristo”.
La celebración de la aprobación pontificia es igualmente memoria comprometida. En la Asamblea del Centenario (XIX AG), celebrada en agosto de 2023 y precedida del Encuentro Internacional de todas las Asociaciones de la Institución Teresiana (Eiait), la obra de Poveda hoy ha escuchado la llamada a ser pueblo en salida que comparte el carisma recibido, y se ha comprometido a impulsar tres líneas de misión y espiritualidad: 1) tejer redes de fraternidad en el mundo: diversidad, inclusión, diálogo e igualdad, 2) comprometernos con las familias, agentes de transformación social y 3) caminar con los jóvenes en una sociedad en cambio. En este año centenario la Institución Teresiana renueva su compromiso de seguir siendo testigos de Cristo resucitado en las sociedades actuales en un diálogo permanente de la fe con las culturas.
La autora es miembro del consejo general de gobierno de la Institución Teresiana


















