La olvidada estrategia de captar divisas mediante la inversión extranjera directa
Marcelo G. Rocha Vásquez
En Bolivia la escasez y crisis de liquidez de dólares estadounidenses ha golpeado y trastocado varios proyectos empresariales, inversiones y sobre todo comercio exterior. Los países sólo pueden obtener divisas de seis maneras, que son: comercio exterior, remesas, préstamos internacionales, por turistas internacionales, por inversión extranjera directa (IED), y una sexta que son las donaciones. Bolivia no ha trabajado y ha fallado en casi todos ellos. Muchos economistas y políticos están tratando la solución desde un contexto y visión limitada a la profundidad del problema y el posible éxito de la economía en relación a ello. No sólo se trata de solventar divisas al mercado sino de darle éxito general al modelo y desarrollo económico del país.
La IED fue un área que ha sido y sigue estando como temas secundarios en la economía en un momento de la historia nacional en donde lo necesitamos más que nunca. Hay proyectos y actividades económicas que no lograrán desarrollar ni implementar sin capital extranjero ni cooperación y transferencia de tecnología.
A lo largo de las últimas décadas los sistemas económicos se han visto influenciados por la globalización, provocando una evolución diferenciada en los países y regiones del mundo. Algunas regiones más abiertas a comercio exterior y otros no y algunas con más desarrollo y otras no. Pero algo que los modelos de las regiones del mundo y de los países más exitosos se ha dado por la expansión y movilidad de sus empresas que a causa de acuerdos comerciales, conectividad y logística han incrementado significativamente el flujo de capital transfronterizo.
La IED desempeña un papel preponderante en el desarrollo productivo de los países en desarrollo como Bolivia, ya que es un instrumento importante para que de manera más rápida se logre diversificar la producción interna, fomentar las exportaciones, acceder y absorber tecnologías avanzadas de aquellos países donde llega esa inversión, lo que puede llegar a aumentar nuestra competencia productiva y así tener oportunidades de llegar y alcanzar nuevos mercados o mercados más exigentes y competitivos.
En una primera apreciación, para captar IED todos los actores económicos y políticos suelen centrarse en crear incentivos inmediatos que, aunque parezca inicialmente que es lo más adecuado, no es el camino sostenible a largo plazo. Esta serie de propuestas comienzan con beneficios de residencia, exenciones fiscales por creación de empresas, permisos y facilidades burocráticas, las cuales pueden ser atractivos y verse como una forma de atraer capital extranjero, pero que puede ocasionar leves o graves distorsiones en el entorno empresarial y económico actual, que podrían debilitan las finanzas públicas a nivel central o regional, además de generar inconformidades con inversionistas nacionales.
Crear un escenario económico ideal para el inversionista extranjero que pueda dar seguridad y beneficios a los capitales privados debe ser desarrollado con políticas más profundas para fortalecer los factores estructurales del país, conjugadas con políticas de desarrollo productivo y empresarial con una visión de convivencia y adecuación con el actual modelo económico y social, siempre que esté centrado a la dinámica internacional, diseñadas como parte de una visión a largo plazo, enfocado siempre hacia el comercio exterior, para lograr competir por captar el IED de forma exitosa y especialmente sostenible.
El beneficio no sólo estaría para ese capital extranjero ya que los inversores nacionales se beneficiarían porque se está dando lugar a un desarrollo de inversiones de alta tecnología y productividad, en la que la economía nacional y todos los actores que se involucren gozarían de un mejor clima de inversiones.
Todo esto puede conseguirse solo a través de una articulación fluida entre sector público, privado y académico, y sin condicionantes que limiten o frenen los objetivos de atraer IED. Consolidar esta articulación puede dar cabida a una institución que genere políticas e incentivos mejores o similares que de países vecinos, directos competidores por la IED.
Como modo de inicio y dentro de todo el entorno de la economía se pueden comenzar con una serie de políticas y actividades enfocadas a desarrollar e innovación del sector manufacturero de alto valor, y aumentar la competitividad de los actuales productos manufacturados. Otro sector de rápido desarrollo puede ser el agropecuario o el de servicios tecnológicos. Alternativas que van más por involucrar a los actores públicos y privados regionales que deberán enfocar qué modelo de desarrollo tiene como visión y como mejor alternativa, de acuerdo a las características geográficas, sociales o económicas.
Sólo tener la perspectiva enfocada a la IED logramos ver que no sólo traerá beneficios para el capital extranjero, sino que ese objetivo de atraer inversionistas y capital fomenta todo un modelo económico de impulso empresarial, tecnológico e innovador. Si bien un cambio a este enfoque puede parecer una extrema liberación de mercado, se puede gestionar de forma inicial por medio de zonas económicas especiales, con incentivos fiscales, moderna infraestructura, logística, conectividad y una prestación continua y fluida de servicios básicos, incluyendo el aspecto energético.
Pero ninguna política a la atracción de IED podrá consolidarse si no se demuestra la estabilidad sociopolítica y económica en el país, punto importante para poder convertirnos en mercado económico ideal y facilitadores de negocios de cara a la inversión privada y del comercio mundial .
Columnas de CÉSAR AUGUSTO CAMACHO SOLIZ


















