Lluvias, la historia de siempre
La intensidad, duración y consecuencias de las lluvias de los últimos días en ocho de los nueve departamentos del país perfilan una situación crítica que puede empeorarse.
Como es natural, las instancias estatales correspondientes se activan para asistir a los damnificados en tareas que deberán extenderse por varias semanas.
No es la primera vez que enfrentamos una situación similar, tampoco será la última ni la más penosa, y es muy probable que las siguientes sean peores.
Según el último informe del Viceministerio de Defensa Civil, hasta ayer, las inundaciones, riadas, derrumbes de edificaciones y deslizamientos de lodo y piedras arrastrados por las aguas habían afectado hasta ayer a más de 16.000 familias, de ellas 5.133 están damnificadas, es decir que han sufrido graves perjuicios.
Asimismo, se reportaron 355 viviendas afectadas y 194 destruidas. Y ya hay 16 personas fallecidas por causas relacionadas con las lluvias que han castigado a 36 municipios en Bolivia y 299 comunidades. Hay también pérdidas, aún no cuantificadas, de animales de granja y sembradíos.
Según los pronósticos y alertas del Servicio Nacional de Meteorología e Hidrología (Senhami), las lluvias seguirán cayendo los próximos días.
Con las inundaciones aumentará el riesgo epidémico y los casos de dengue, fiebre amarilla, hantavirus, fiebre hemorrágica, malaria, conjuntivitis, enfermedades diarreicas, leptospirosis y enfermedades respiratorias, como lo reportaba la Organización Panamericana de la Salud, en marzo de 2008, en una nota informativa titulada Inundaciones, la historia se repite en Bolivia.
Sí, se repite y se repetirá como efecto de posibles desbordes de ríos en diferentes cuencas de todo el país y que podrían afectar a 282 municipios, de acuerdo con los últimos reportes del Servicio Nacional de Meteorología e Hidrología (Senamhi).
El Viceministro de Defensa Civil califica la situación como “muy compleja” esta semana, debido a las condiciones climáticas e informa que el Comando Conjunto de Respuesta ante Eventos Adversos está en alerta para brindar atención a los municipios que lo requieran.
Y es muy probable que así sea pues, cada año en Bolivia “Se puede esperar (…) lluvias torrenciales más fuertes, que ocasionarán inundaciones más frecuentes y más dañinas”, según una monografía sobre su impacto en Bolivia, publicada en 2014 por el Banco Interamericano de Desarrollo.
Esa perspectiva exige iniciativas estatales para la adaptación del país al cambio climático, un proceso que debería incluir desde el traslado de las ciudades más expuestas a las inundaciones, hasta el fomento de investigaciones científicas sobre el tema pasando por la preparación, desde ahora, de las nuevas generaciones para las vicisitudes climáticas que les esperan.





















