Priorizar el Hospital del Niño y la Unidad de Radioterapia
Cuando el calendario marca la mitad del año y la carrera electoral parece hacer opacado otras prioridades, como la salud y la gestión de residuos, en Cochabamba es tiempo de hacer un balance y remarcar que la región necesita ocuparse de los temas pendientes en su desarrollo integral.
Uno de ellos es la construcción del Hospital del Niño. La obra paralizada desde 2012 es un basural lleno de maleza en pleno centro de la ciudad. Mientras los pacientes infantiles continúan hacinados o en ambientes improvisados, como el centro de salud de Ticti Norte, donde se habilitaron algunos servicios ante la presión social de mejorar las condiciones para su atención.
El último informe técnico que presentó la Gobernación de Cochabamba establece claramente que la infraestructura a medio construir no puede ser recuperada y no es apta para un centro un centro hospitalario pediátrico de tercer nivel, como estaba proyectado,cuando se invirtieron más de Bs 3 millones de la Alcaldía de Cercado.
En 13 años nada ha cambiado: la edificación inconclusa está abandonada, sin uso y sin un destino claro. Tampoco, se han activado las acciones para su demolición controlada.
El informe también alertó del posible colapso del pretendido helipuerto y recomendó su demolición. La losa, ubicada en la cúspide de los dos bloques del proyecto se ejecutó sin estar prevista en el diseño inicial y ahora representa un peligro.
Y la posible solución para la atención de los niños conocida como la Ciudadela de la Salud tampoco muestra avances.
Otro proyecto de salud que corre el riesgo de tener el mismo destino es la Unidad de Radioterapia que se construye en los predios del ex Club Hípico de Cochabamba: las obras han quedado a medias.
El Comité Cívico de Cochabamba ha mostrado recientemente su preocupación por la incertidumbre que rodea a esta construcción y lamentó que los pacientes que luchan contra el cáncer tengan que ir a La Paz o Santa Cruz para acceder al tratamiento de radioterapia, indispensable para vencer enfermedad.
La Unidad de Radioterapia de Cochabamba apenas alcanzó un avance físico del 14,43% y la Agencia de Infraestructura en Salud y Equipamiento Médico (Aisem) rescindió el contrato con la empresa ejecutora debido a que no compró el equipamiento necesario para ese centro y carece de la licencia para la construcción del bunker, según un reporte periodístico de marzo pasado.
Al igual que la demanda de los cívicos, en este caso sólo se pide a la Gobernación y al Ministerio de Salud, vía Aisem, una respuesta sobre qué pasará con el centro de radioterapia.
Ante estos ejemplos es importante que Cochabamba tenga certezas y que no se diga únicamente que la salud es lo primero; sino, que, también, se lo demuestre.





















