Doble reto municipal en épocas de crisis: economía y obras
La falta de recursos del Estado boliviano, genera un escenario complejo en relación a la gestión y administración de recursos públicos, con una crisis que no solo afecta al Estado Central sino sobre todo a las alcaldías y por ende a la ciudadanía y las finanzas de las familias. Este no es un tema lejano ni técnico lo cierto es, que cuando un gobierno municipal entra en aprietos, el impacto se siente en las economías locales.
Las alcaldías, por su naturaleza, están más cerca del pueblo, conocen de primera mano sus necesidades y urgencias. Pero esa cercanía también las convierte en el primer eslabón en mostrar la fragilidad de la economía, cuando los municipios dejan de inyectar recursos, sean salarios, contratos, pagos a proveedores u obra, la economía local se contrae, la circulación del dinero disminuye y la crisis se profundiza.
En este contexto, el reto es doble, mantener estable la economía local y garantizar las obras municipales, hay que resaltar que no se trata de elegir entre una u otra, porque ambas están íntimamente ligadas, por una parte, las obras dinamizan el empleo y generan ingresos, mientras que la estabilidad económica municipal sostiene la confianza ciudadana.
La experiencia muestra que, en tiempos de crisis, las ciudades que lograron sobreponerse fueron aquellas que supieron innovar en la gestión, diversificar sus fuentes de financiamiento y generar confianza en los actores económicos locales.
No basta con administrar la escasez, es necesario impulsar mecanismos que permitan que cada boliviano sienta que la municipalidad no se detiene, que sigue produciendo servicios y proyectos, aun en condiciones adversas. Esa percepción de continuidad y movimiento es fundamental para evitar el quiebre de la confianza social.
Estrategias que implementaron ciudades que experimentaron procesos de crisis económica, y supieron superarlas, sin descuidar los servicios municipales y las obras, ha sido el de articular la administración municipal, al sector privado para tender puentes que canalicen recursos conjuntos generando normativas y procedimientos favorables y atrayentes a la inversión pública.
Para poder lograr esto, hay dos acciones inmediatas que realizar, primero, promover alianzas público-privadas, y segundo, aplicar reformas municipales que faciliten la inversión y la participación de actores privados en proyectos estratégicos, solo así se podrá sostener el dinamismo económico y, al mismo tiempo, garantizar las obras que demandan los ciudadanos. ¿Alcanzará el tiempo? Sí se trabaja en función de este plan, sí.
Las crisis son momentos de prueba, pero también de creatividad, si logramos aprender de la historia y generar confianza entre lo público y lo privado, Cochabamba podrá no solo superar este difícil momento, sino salir fortalecida.
El autor es analista de políticas públicas
Columnas de CÉSAR AUGUSTO CAMACHO SOLIZ

















