Desafíos urgentes
Bolivia comenzó una nueva etapa el 8 de noviembre con la asunción del Gobierno de Rodrigo Paz y Edmand Lara. Con ellos, el país emprende un camino lleno de desafíos, seguramente, unos más urgentes que otros.
En la lista de esos retos, el nuevo ministro de Gobierno, Marco Antonio Oviedo, ha definido con claridad lo prioritario: el combate frontal al narcotráfico y la renovación de la Policía Boliviana.
La nueva autoridad está convencida de que el narcotráfico no es un fenómeno aislado, sino la raíz de muchos males que afestan a la sociedad boliviana, como la violencia, la trata y tráfico de personas y la corrupción.
La percepción sobre el impacto que tiene esta actividad ilícita no es una exageración si se mira alrededor, a los países vecinos como Brasil, Perú y Ecuador cuyos esquemas de seguridad ciudadana han sido rebasados por las organizaciones criminales que se dedican al tráfico de drogas.
“Vamos a hacer tres luchas frontales: una contra el narcotráfico, desgraciadamente ha alcanzado niveles de ciudadanía en algunas regiones, donde hay ausencia incluso del Estado como tal. Daremos guerra, enfrentaremos al narcotráfico”, dijo el Ministro, durante el acto de reconocimiento a su autoridad en la Academia Nacional de Policías.
Entre los problemas de violencia que genera el narcotráfico están los secuestros y los asesinatos por encargo, sicariato, las expresiones más impactantes de la criminalidad.
En Brasil, donde las mafias se han apoderado de territorios completos, el combate contra este flagelo se ha tornado en una guerra contra las organizaciones criminales, entre ellas el llamado Comando Vermelho, que dio lugar al mayor operativo policial en la historia de ese país, hace unas semanas.
La lucha contra el narcotráfico y los problemas que conlleva nunca ha sido una tarea sencilla y, además, en varias ocasiones ha salpicado a las autoridades gubernamentales y la propia Policía Boliviana.
El nuevo titular del Ministerio de Gobierno también reconoció que la lucha contra este flagelo no será posible si un cambio en la Policía que pasa por respetar la institucionalidad y proyectarla al futuro con efectivos altamente especializados suficientemente equipados para combatir al narcotráfico.
“Vamos a combatir el terrorismo, vamos a combatir cualquier intento de querer subvertir el orden constitucional en el país y, por último, vamos a combatir la trata y tráfico de las personas. En este sentido, el Gobierno inicia una nueva etapa, la misión primordial es recuperar la institucionalidad”, anunció Oviedo en su primer contacto con la prensa nacional.
Ante las prioridades que el flamante ministro ha manifestado sólo queda esperar que realmente cumpla su agenda y que genere políticas públicas y acciones que permitan ganar la guerra contra el narcotráfico.
Hay señales que indican que aún es posible evitar que el país sea presa de este flagelo que golpea a la humanidad.
















