El catecismo gramsciano en Bolivia
Principales “ideólogos” del gobierno masista (hoy invisibles) se proclamaban seguidores del pensamiento neomarxista de Antonio Gramsci, uno de los fundadores del Partido Comunista de Italia.
Gramsci, refiriéndose a los países capitalistas avanzados, señala que la hegemonía es la dirección político-ideológica de un grupo sobre los demás.
Afirma que para ejercer dominio no siempre se hace uso de la fuerza, sino de medios intelectuales que logran hacer aceptar voluntariamente al resto de la sociedad un sistema de ideas y prácticas respecto del orden establecido, hecho al que denomina “consenso”.
Señala que el primer paso que se debe dar no es la toma del poder estatal, sino que previamente debe dirigirse a la conquista de la hegemonía.
Pero anteladamente se debe conformar el “bloque histórico”, entendido como la alianza con campesinos y otros grupos llamados “subalternos” como los centrados en los grupos LGBT, lumpen de diversidad de clases, etc.
Sostiene que a estos grupos marginales se les debe dotar de una concepción del mundo por medio de una pedagogía, de manera que la educación se convierte en un instrumento de divulgación ideológica.
Gramsci afirma que el intelectual cumple un rol fundamental: tiene la labor de difundir esta ideología a través de los medios de comunicación, escuelas, colegios, universidades, etc.
La estrategia gramsciana apunta a la cultura, al sistema de valores imperantes, de manera que una vez que estos sean destruidos, la captura del poder político será algo que se dará de manera natural.
Esta estrategia ha sido aplicada para acabar con la “República de Bolivia” sustituyéndola con el “Estado Plurinacional” y su recetario está contenido en la nueva Constitución.
Si bien el gobierno “socialista” tuvo éxito en la destrucción de la organización social, fue inepto para organizar su nuevo Estado Plurinacional por su incapacidad intelectual, exceso de corrupción y falsedad de su premisa de parcelar a la sociedad boliviana en 36 nacionalidades.
El masismo deja al país sumido en desastrosa desinstitucionalización con indecible anomia social siguiendo los objetivos internacionales del socialismo del siglo XXI. Hoy se tiene un Estado en quiebra económica.
El socialismo del siglo XXI, más allá del MAS, –instrumento de fácil sustitución– continuará actuando según los parámetros estratégicos antes señalados.
Es decir, persistirá en la mantención y fortalecimiento del “bloque histórico” utilizando el consenso para la construcción de la hegemonía de conformidad a la significación de estos términos anteriormente señalados.
Por eso la tarea futura debe centrarse en retornar al Estado republicano superando sus antiguas y enormes falencias, debe ser sustituida la Constitución vigente ideada por el socialismo del siglo XXI restituyendo el sistema republicano.
Es tarea imprescindible convocar a una asamblea constituyente que apruebe una Constitución para la república, caso contrario seguiremos remando en el mar de incoherencias que hacen de Bolivia un riesgo país de riesgo.
El autor es jurista
Columnas de GONZALO PEÑARANDA TAIDA
















