“Una vida libre de violencia”
Aunque una ley proclame que “se garantiza a las mujeres una vida libre de violencia”, la realidad lamentablemente es distinta. Los feminicidios –que son los asesinatos por razón de género, es decir, porque la víctima es mujer– persisten y hasta se cometen con más crueldad.
Las últimas cifras que se difundieron con motivo del Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer son elocuentes y demuestran que este es un flagelo que continúa con más saña y que nos interpela como sociedad, a cada ciudadano y a todas las instituciones que trabajan en la protección y los derechos de la mujer.
Esta jornada que se celebra cada 25 de noviembre tiene el objetivo de visibilizar la violencia contra las mujeres y niñas en todo el mundo y trabajar para su prevención y erradicación.
¿Cuáles son esas cifras? Sólo este año, 69 mujeres han sido víctimas de feminicidios en Bolivia. Es decir, en promedio, cada 4,8 una mujer murió víctima de la violencia de género.
Es una realidad que además deja heridas a las familias y muchas veces a niños huérfanos.
La Defensoría del Pueblo concluye que los niveles de violencia de género siguen siendo elevados con 40.476 casos vinculados con la Ley No. 348 que “garantiza una vida libre de violencia”. A ello se suma una violencia que aún no se acepta como tal, el acoso. Las estadísticas dan cuenta de que se han reportado 1.137 casos de acoso y de violencia política.
La violencia de género es una de las más extendidas y peores formas de vulneración de derechos. En el mundo “Cada 10 minutos una mujer en algún lugar del mundo fue asesinada por alguien cercano a ella en 2024” reporta la Deutsche Welle citando un informe de las Naciones Unida.
En Cochabamba, uno de los últimos casos que consternó fue el feminicidio de Estelita Rodríguez, una joven enfermera de 29 años que vivía sola en un cuarto de alquiler, donde primero soportó el acoso del propietario de la vivienda y luego fue asesinada cruelmente.
La investigación de su caso fue compleja, porque sus restos fueron abandonados. Sin embargo, después de casi un mes y coincidiendo con el Día Internacional de la Eliminación de Violencia se detuvieron a los autores, el denunciado de acoso y su hermano.
El feminicidio de Estelita es una muestra de lo mucho que áun hay por hacer para eliminar la violencia hacia la mujer. En ese sentido la Defensoría del Pueblo afirmó: “cada hecho de violencia constituye un fracaso colectivo y una deuda persistente del Estado en la prevención, atención, protección y sanción afectiva”.
Las cifras que se han expuesto son, sin duda, un llamado de atención para que la sociedad deje de normalizar la violencia contra la mujer y para el Estado para que enfrente este flagelo con énfasis en la prevención y la construcción de una sociedad justa.


















