El voto y los conflictos
La escalada de conflictos que ha vivido Bolivia durante las semanas precedentes no solo mostró una lista de demandas sectoriales, como el incremento salarial del 20 y 30 por ciento, que buscan atención del Gobierno Nacional, sino también el descontento de grupos sociales que consideran que su caudal de votos aportó a la victoria al binomio Paz-Lara, del PDC, en las elecciones generales de 2026 en un balotaje con Jorge Tuto Quiroga, de Libre, ahora el líder de la oposición.
Por lo expresado por los manifestantes que piden la renuncia del presidente Rodrigo Paz, afines al sector del vicepresidente Edmand Lara, un factor importante en los conflictos actuales es no solo la ausencia de sectores populares y corporativos en el gabinete ministerial, sino la presencia de actores que no hicieron campaña por el Primer Mandatario.
No es casual que hoy muchos de los analistas políticos que intentan explicar la escalada de conflictos en el país partan de formular algunas preguntas. ¿Quiénes votaron por Rodrigo Paz? y ¿acaso, los actuales ministros votaron por el Presidente?
La respuesta inmediata es no. De hecho, muchos ministros hicieron campaña por otros candidatos.
Los sectores que se ven excluidos de la toma de decisiones, en la formación del gabinete ministerial y que además ven relegado a Edmand Lara perciben que su voto fue una especie de cheque en blanco que ahora intentan revocar por la fuerza e, inclusive, en forma violenta.
Esta fragilidad institucional del Ejecutivo también es percibida por líderes de la oposición como el expresidente Jorge Tuto Quiroga, quien alertó de que se necesita una mayor cohesión institucional entre el presidente Rodrigo Paz y el vicepresidente Edmand Lara para enfrentar la crisis social, económica y política que enfrenta el país.
“No puede un país encarar la agenda de reformas con un Presidente y un Vicepresidente que ni conversan. La reforma de la Constitución pasa por el Congreso. Designaciones institucionales pasan por el vicepresidente Lara. Yo no pido que haya amor, besos ni abrazos, pero tiene que haber un mínimo de cohesión institucional”, manifestó Quiroga en declaraciones a El Deber.
El divorcio entre las dos principales figuras del Ejecutivo también contribuye al deterioro prematuro del Gobierno Nacional, que además se ha visto afectado por la venta de la gasolina basura, que ha socavado la paciencia de la población para esperar los cambios económicos en Bolivia.
Sin dejar de lado la denuncia del Gobierno sobre un eventual plan de desestabilización y una conspiración para interrumpir el orden democrático es importante empezar a buscar soluciones a los conflictos a partir de la institucionalidad interna para irradiar solidez a la hora de atender las distintas demandas sociales que seguramente surgirán a lo largo de los cinco años de gestión, como un mandato que nació en las urnas y que difícilmente se revocará, al menos, por la violencia.

















