Falta de educación vial
¿Quién, en su día a día, no ha sido testigo de una mala maniobra, la imprudencia y la irresponsabilidad de los conductores?, ¿quién no conoce a una víctima de un accidente de tránsito o a un familiar que ha sufrido un siniestro? Hasta quizá uno mismo ha sido afectado.
Probablemente, para una gran mayoría la respuesta sea afirmativa. Seguramente, quienes se desplazan por la ciudad de Cochabamba y los municipios del eje metropolitano; ya sea, como conductores, pasajeros o peatones, han notado que el tráfico vehicular de la ciudad es cada vez más caótico, peligroso y que no se ejecuta algún tipo de control ni de parte de Tránsito ni de la Guardia Municipal de Movilidad Urbana.
En las “horas pico”, el tráfico vehicular se orienta únicamente por las señales de tránsito: semáforos tradicionales, semáforos inteligentes, pasos de cebra, reductores de velocidad y unas escasas paradas de transporte público. De ahí que los cruces de intersecciones sean los puntos más críticos, porque los conductores quieren adelantarse sin medir las consecuencias. Las denominadas trancaderas, para referirse al congestionamiento vehicular; también, son un peligro, porque los vehículos se aproximan tanto que al menor movimiento ocurren los choques por alcance.
¿Dónde está la raíz del problema para los accidentes? Una de las causas es la conducta de conductores y peatones. En el caso de los choferes parece que prevalece la ley del más fuerte, por lo que es bien visto pasar el semáforo cuando la luz es roja, lo que ordena automáticamente la detención. Está practica es tan común que en una sola esquina se pueden contar hasta ocho cruces de personas que han sido atropelladas por conductores que no respetaron las señales de tránsito. ¿Alguien conoce a algún conductor sancionado por pasar el semáforo en rojo o por no respetar el paso de cebra? Con seguridad, no.
El aumento de motocicletas y repartidores en moto o deliverys se ha convertido en un factor de riesgo adicional por las velocidades que imprimen y las maniobras que realizan para rebasar a los automóviles.
Cruzar las avenidas como la Blanco Galindo, la Petrolera y Circunvalación también conlleva riesgos. Aunque la primera debería tener un tráfico más expedito por la inauguración del distribuidor vehicular Perú, ahora, es otro punto de congestionamiento por el cierre de los carriles de ida y de vuelta del viaducto solo por esto el transporte de ida a Quillacollo debe desviarse unas 10 cuadras para volver a tomar la vía. Más allá en Colcapirhua se realizan trabajos de mantenimiento, lo que genera otro punto de congestionamiento.
Ante el impacto de los accidentes en la vida, la Organización Mundial de la Salud (OMS) remarcó que la seguridad vial debe ser una prioridad de salud pública, porque cada año miles de personas en la región de las Américas mueren o sufren lesiones graves a causa de siniestros de tránsito, muchos de ellos prevenibles.
Por ello es urgente que alcaldías y Policía ejecuten controles y promuevan comportamientos seguros en el transporte para proteger a los usuarios viales más vulnerables como peatones, ciclistas y motociclistas.



















