Alalay, los flamencos y terminar la tarea
La reciente llegada de bandadas de flamencos rosados, flamencos chilenos o australes, de la especie Phoenicopterus chilensis a la laguna de Alalay, en Cochabamba, ha devuelto a la ciudad una de sus imágenes más apreciadas en términos ambientales. Ver a estas hermosas aves posarse, caminar y alimentarse en este espejo de agua no es solo un espectáculo, sino que es una prueba de la recuperación de la laguna del valle, que durante casi una década estuvo en una crisis, que comenzó con la mortandad de aves y peces y llegó a convertir el sitio en un pantano que emanaba olores insoportables.
Los flamencos rosados son una especie nativa de Sudamérica y está considera amenazada por la destrucción de su hábitat. Y, llegan a la laguna Alalay al realizar una migración altitudinal durante la época invernal. Estos animales descienden principalmente desde las lagunas del altiplano boliviano de Oruro y Potosí en busca de un clima más templado y alimento, según explican los biólogos.
El dragado de la laguna comienza a dar sus frutos. La intervención se realizó después de más de 20 años, en septiembre de 2023, con una inversión de 33 millones de bolivianos que erogó la Alcaldía de Cochabamba, aunque el manejo del espacio depende de un comité, compuesto por representantes de varias instituciones como la Gobernación, el Ministerio de Medio Ambiente y la Universidad estatal.
Sin embargo, la presencia de los flamencos y de otras especies de aves residentes y migratorias de la laguna Alalay no debe conformar a las autoridades ambientales debido a que aún resta trabajo para hacer para el restablecimiento definitivo y conservación de este espejo de agua.
La extracción de los sedimentos y lodos de esta laguna urbana fue solo un paso en el proceso de recuperación. Ahora, la gran tarea pendiente es la ejecución de la segunda fase del proyecto es la construcción de una zanja perimetral.
Se trata de un plan para cerrar las puertas de ingreso de la aguas contaminadas y residuos al vaso de agua. Sin esta zanja en el perímetro de la laguna se corre el riesgo de que en cada temporada de lluvias o con cada escorrentía ingrese agua contaminada que amenace a la fauna y afecte a los vecinos del área de influencia.
Los flamencos rosados se quedarán todo el invierno en Alalay, porque les garantiza alimento y refugio del frío, nos demuestran que es posible conservar hábitats en plena ciudad y que estos espacios cumplen servicios ambientales esenciales como protegernos de inundaciones, mejorar el microclima, ser un hábitat y recordarnos que somos parte de la naturaleza.
Las autoridades municipales y departamentales deben continuar la ejecución del proyecto y avanzar con la segunda fase del proyecto. La sostenibilidad de Alalay en el largo plazo dependerá en gran medida de los trabajos complementarios y de las lluvias.



















