Enfrentar el robo de mineral
El “juqueo” o robo de mineral ha dejado de ser un hecho aislado que afecta únicamente a la mina o yacimiento afectado; si no, que es un factor que genera inseguridad en las poblaciones mineras, principalmente, en Oruro y Potosí.
Lo ocurrido la madrugada del domingo en una bocamina en el yacimiento minero Posokoni de la Empresa Minera Huanuni, ubicada en el departamento de Oruro, donde un intento de robo de los “jukus” acabó en una tragedia con tres muertos, dos militares y un minero, merece que las autoridades responsables de la seguridad, la investigación y el control del aprovechamiento de los minerales inicien una investigación rigurosa y elaboren planes para desmantelar a las organizaciones criminales que están en toda la cadena del tráfico de minerales: desde la extracción, robo hasta el “blanqueo” y la exportación.
Lo sucedido en el Posokoni se suma al asalto de al menos 20 “jukus” este año a una mina en el Cerro Rico, que derivó en un enfrentamiento entre los ladrones de mineral y los cooperativistas mineros. El saldo fue un muerto y una veintena de aprehendidos.
En esa ocasión, el fiscal departamental de Potosí, Gonzalo Aparicio, alertó sobre la creciente violencia ligada al robo de minerales.
“Nos enfrentamos ya a redes criminales organizadas dedicadas a este tipo de delitos... estos hechos, de acuerdo con los últimos reportes, cada vez se tornan mucho más violentos”, declaró a la Red Uno.
De esa forma, mostró su profunda preocupación por el incremento de la violencia y de la actuación de estructuras delictivas peligrosas, por lo que llamó a formar una mesa de diálogo con la participación del Servicio Nacional de Registro y Control de Comercialización de Minerales y Metales (Senarecom), el Comité Cívico Potosinista, la Secretaría Departamental de Minas y la Policía para coordinar acciones que frenen este delito que genera violencia, inseguridad y muerte.
Una muestra de los estragos que puede ocasionar la minería ilegal, de la que los “jukus” son el brazo armado, es Ecuador, donde hace casi un año un operativo militar terminó con 11 muertos.
La presidenta ejecutiva de la Cámara de Minería de Ecuador, María Eulalia Silva, estuvo en Bolivia este año y remarcó: “si pudiera dibujar un paisaje con las penas del infierno, creo que sería la minería ilegal”. Además, anticipó que esa actividad clandestina está cada vez más ligada a la narcominería por el precio elevado del oro y porque los expone a menos riesgos.
Tras lo ocurrido en el Posokoni es urgente que las autoridades nacionales y departamentales trabajen en todos los frentes de la minería ilegal para alcanzar hasta rescatistas de los concentrados robados y los venden como legales. Solo al encarar esta problemática en toda su complejidad se contribuirá a frenar el robo de la riqueza del subsuelo y se evitará que poblaciones vivan en zozobra.



















