Septiembre, el mes de Cochabamba
Cochabamba, el tercer departamento con más población de Bolivia después de Santa Cruz y La Paz, conmemorará 216 años de su gesta libertaria el próximo lunes 14. Es un tiempo para rendir homenaje a los héroes de la independencia; pero, también, para reflexionar sobre el futuro de la región.
Después de años de una excelente producción que le dieron el nombre de granero de Bolivia, ahora, el departamento está rezagado económicamente y su aporte anual el Producto Interno Bruto (PIB) es el tercero en el país.
El departamento de Cochabamba aporta el 16,4 por ciento al Producto Interno Bruto (PIB) nacional de Bolivia. Se consolida sólidamente como la tercera economía más grande del país, por detrás de Santa Cruz (33,3 %) y La Paz (25,3 %), según los registros de los medios.
El panorama para este 2026 es poco alentador sobre el crecimiento económico si se toma en cuenta el informe de la Federación de Entidades Empresariales de Cochabamba (FEPC), sobre una contracción del crecimiento para esta gestión.
Los empresarios advierten a través de su Unidad de Análisis Económico (UAE) al primer semestre de 2026, de una caída de 4,15 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) departamental, superior a la caída nacional estimada de 3,95 %.
“Bajo este escenario, proyecta que el PIB de Cochabamba disminuiría de US$ 8.827 millones en 2025 a US$ 8.460,68 millones en 2026, equivalente a una reducción de US$ 366,32 millones”, según el reporte de la FEPC.
Gran parte de la postergación económica tiene que ver con factores ajenos a la actividad empresarial como los bloqueos. Por su ubicación, el departamento es el más afectado por el cierre de las carreteras por conflictos sociales y políticos.
El mes aniversario es un momento propicio para replantear la agenda y estrategias para reactivar la economía departamental. Solo en la medida en que se logre una región económicamente se próspera, se podrá atender las demás necesidades como empleo, salud y educación.
El estancamiento de la economía departamental provoca directamente menos oportunidades para los cochabambinos.
La caída de la economía requiere que las instituciones y autoridades trabajen unidas en la misma dirección y elaboren una agenda departamental que defina las prioridades y trace el camino para lograr los objetivos trazados.
Los diferentes sectores productivos han contribuido al identificar las potencialidades de Cochabamba más allá de la gastronomía. Entre las propuestas están hacer del departamento un centro energético y un centro logístico. Además, de terminar la conexión caminera hacia el Parque Industrial de Santiváñez. Septiembre no puede quedarse en homenajes importantes pero vacíos, es un momento para encarar los desafíos económicos más urgentes.




















