El acuerdo Venezuela-EEUU
La firma del acuerdo entre Venezuela y Estados Unidos ha reabierto la polémica sobre el futuro democrático del país latinoamericano. Después de la operación militar que derivó en la captura de Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores, el pasado 3 de enero por acusaciones de narcotráfico y otros delitos, se abrió una esperanza para la normalización de la institucionalidad venezolana. Sin embargo, a ocho meses de la detención se mantiene en el poder la presidenta interina Delcy Rodríguez y no existe una ruta clara para la realización de elecciones.
Al contrario, se ha suscrito rápidamente un acuerdo histórico para que Estados Unidos explote, a través de empresas privadas, el petróleo venezolano.
Qué pasó y porqué se dio prioridad a lo económico antes que a la democracia. Todo apunta a la búsqueda de un respiro económico para el Gobierno de Venezuela.
La Presidenta interina ha justificado el acuerdo al señalar que tener las mayores reservas de petróleo del mundo no es suficiente y que hace falta “inversión, tecnología, infraestructura, capacidad productiva” —que es lo que aportaría EE. UU.— para convertir esa riqueza en bienestar”.
Entre las críticas del acuerdo están las lanzadas por el economista Ricardo Hausmann, profesor de la Universidad de Harvard y opositor al Gobierno venezolano y a Trump. Escribió Hausmann en X: “Usted decidió utilizar el poder de Estados Unidos no para liberar a los venezolanos, sino para aliarse con nuestros opresores. Optó por impulsar una apropiación de activos, un acuerdo inconstitucional con un gobierno ilegítimo y opresivo, en lugar de utilizar el liderazgo de Estados Unidos para restablecer primero el orden constitucional y la democracia”, reportó la BBC.
Ante las fuertes observaciones internas y externas. La Presidenta interina se ha visto obligada a explicar en detalle el acuerdo. Anunció que el acuerdo con EE. UU. se suscribió por 25 años para el desarrollo de 17 campos estratégicos “con un objetivo de producción superior a 1,5 millones de barriles diarios” de petróleo.
“¿Cuánto recibe Venezuela? Al tomar como referencia un precio del barril de 65 dólares —que puede ser más, puede ser menos— los ingresos de nuestro país llegarían a un total de 209.335 millones de dólares para el Estado venezolano”, explicó.
“En términos concretos, esto significa que, por cada barril producido y vendido, cerca de 19 dólares ingresan directamente a nuestro país”.
La firma del acuerdo demuestra, una vez más, que detrás de las buenas acciones pueden estar intereses por el control de los recursos naturales y demuestra el abandono de la comunidad internacional para exigir el inicio de una transición democrática tras la caída de Maduro.




















