Quillacollo, 121 años
Quillacollo, “Tierra de Integración Nacional”, cumple este mes de septiembre 121 años de fundación con múltiples desafíos para lograr una mejor calidad de vida para su población, un mayor desarrollo económico y productivo y la ampliación de su cobertura de servicios básicos.
De acuerdo con el último censo, de 2024, el municipio de Quillacollo acoge a 166.741 mil habitantes. Es la segunda ciudad de mayor crecimiento demográfico en Bolivia, después de la ciudad de El Alto, principalmente, por la migración que recibe del occidente del país y de la zona andina del departamento de Cochabamba.
Sin embargo, este crecimiento ha hecho que la expansión urbana sea caótica y desordenada y que poco a poco se vaya perdiendo la vocación agrícola y lechera del municipio, que en el pasado era uno de los principales productores de maíz, verduras y otros alimentos. Hoy, en día su mancha urbana se ha extendido hasta sus serranías, donde las familias viven en construcciones precarias y con vías de acceso y servicios improvisados. Gran parte se dedica al comercio y al transporte.
Uno de los problemas que más impacta en la población son las inundaciones que cada año convierten las calles del centro histórico en verdaderos ríos y provocan que los barrios de la zona sur queden estancados por semanas con las consecuencias para la salud.
El gran desafío de las autoridades que asumieron su gestión hace cuatro meses es trabajar en modernizar el desagüe pluvial y reducir al mínimo el riesgo de inundaciones. Además, de intensificar el mantenimiento de sus vías que soportan un intenso tráfico de motorizados.
Su vocación productiva también requiere un impulso. En Quillacollo se producen quizá las mejores flores de Cochabamba, pero estas se venden en la calle ante la falta de un espacio adecuado que dé buenas condiciones a los comerciantes y resalte esta vocación del municipio.
En agosto, Quillacollo, se transforma en un gran centro de peregrinación por la Festividad de la Virgen de Urkupiña, que cada año se estima que convoca a un millón de visitantes. Esta enorme muestra de fe ha hecho que se gestione la declaratoria de patrimonio de la humanidad ante la Unesco, sin embargo, el proceso aún no ha concluido. Se espera con gran expectativa este logro para que la celebración se organice de mejor manera y se tomen acciones para preservar los elementos centrales de esta manifestación cultural y religiosa.
El mes de Quillacollo debe ser una fecha para que las autoridades renueven su compromiso por trabajar por el desarrollo de la población identificado las necesidades más urgentes y también las potencialidades. ¡Felicidades, Quillacollo!





















