En Nueva York, tan lejos de la patria
La luna de miel entre el Gobierno y el país ha terminado, estamos a más de diez meses de gobierno “pazista” y hay cosas que no nos pueden tener contentos, más allá de que, a pesar de todos los defectos, es bueno haber acabado con un régimen que quería quedarse para siempre, que además tenía un plan para ello, y que no le importó utilizar todo el dinero al que tuvo acceso para lograr ese cometido.
A Paz Pereira le ha tocado administrar el desastre, eso lo sabemos, y sobre lo llovido mojado, el precio de los combustibles ha subido debido a una guerra en la que obviamente nuestro país no tiene ninguna injerencia.
El encarecimiento de la vida, vale decir el empobrecimiento de la gente, es algo que está ahí, que ya había empezado antes de que el actual Gobierno se inaugurara, y de seguro que va para peor.
Hay algunas medidas que han sido tomadas como paliativos, pero hay más cosas que se pueden hacer. Hay algo que no esta claro, y es por qué el diésel ahora es el segundo más caro, de la región, ¿están subvencionando los otros? o ¿está el Estado cobrando impuestos sobre ese producto?, o y eso sería lo más grave, ¿se lo está comprando a un precio más alto? ¡Eso tiene que ser transparentado ya!
Hay un problema muy serio con relación a los hidrocarburos y la administración del presidente Paz, la compra de gasolina que echó a perder a miles de coches no puede quedar impune.
El que ese muy posible negociado (no se puede entender de otra manera que no se hubiera parado esa importación al primer síntoma) haya sido asociado a la esposa del presidente, por la amante despechada o disparada del hombre que aparentemente estuvo más cercano al Rodrigo Paz hasta la noche del episodio del SwissHotel de Santa Cruz, obliga a la presidencia a aclarar el asunto.
El daño cometido por la ciudadana Beller a la estabilidad del Gobierno es enorme, porque le ha restado credibilidad a partir de una acusación que no ha probado, pero que afecta directamente la honorabilidad de la pareja presidencial. ¿Se imagina usted la de comentarios, a soto voce sobre nuestro presidente y su esposa en los corrillos del poder en Nueva York, los comentarios sobre el reloj un tanto exagerado de la señora Paz? Y eso por supuesto, es lo de menos.
Sorprende y molesta que no haya una acción directa contra el impresentable Cerimedo, que se atrevió a grabar conversaciones privadas con la primera dama, (conversaciones muy ordinarias, por cierto), y que no se hayan tomado acciones contra Beller que hizo públicas esas conversaciones que, aclaremos, no incriminaban para nada a las dos personas, más allá de su craso lenguaje.
La grabación y publicación de esas conversaciones son delitos, y lo son también contra la seguridad del Estado, y es inaceptable que no se haya iniciado un proceso a los infractores.
Las acusaciones que hizo Beller contra la esposa de Paz, tampoco puede quedar en el olvido, son demasiado graves y, o deben ser probadas, o quien las profirió merece un fuerte castigo. Que no se haya iniciado un proceso al respecto, debilita aún más la imagen presidencial.
Veremos cómo llegamos al año de gobierno, ¿simplemente se pasará la hoja y con el silencio se esperará a que la tormenta pase, a que todo se olvide? Las escenas de Paz y su esposa en un salón neoyorkino, de extremado lujo, hacen pensar en que esa es la intención, se los ve tan felices, tan triunfantes, tan lejos de la patria, y los problemas de esta, … y los de ellos.
El autor es operador de turismo
Columnas de AGUSTÍN ECHALAR ASCARRUNZ



















