¿Quién es el dueño de los dos tercios en la asamblea?
En política, los números parecen sencillos hasta que comienzan a ser decisivos para tomar decisiones o simplemente permanecer en el poder. En la Asamblea Legislativa dos tercios son dos tercios, pero el verdadero problema no está en saber sumar, sino en saber quién responde realmente a quién.
Rodrigo Paz llegó al gobierno acompañado por el PDC y con la bancada más grande; hoy, sin embargo, después de diferentes declaraciones del PDC, es imposible asumir que todos los parlamentarios de esa organización política son votos seguros para el presidente.
El PDC está dividido. Hay parlamentarios cercanos a Paz, otros que responden al vicepresidente Edmand Lara y otros vinculados a la estructura partidaria. Visto solamente desde ahí, el Gobierno debería estar cada vez más lejos de los dos tercios en la Asamblea Legislativa.
Pero ocurre algo interesante: mientras Paz pierde votos dentro de su propia casa, parece encontrarlos en la casa de sus adversarios. Las últimas votaciones permiten verlo. Libre no siempre vota como Libre, la Alanza Unidad tampoco necesariamente como Unidad y el PDC dejó de comportarse como una sola bancada.
Entonces resulta más útil comenzar a contar parlamentarios que partidos. Si además asumimos que Alianza Popular y el MAS difícilmente acompañarán al Gobierno, la construcción de cualquier mayoría extraordinaria pasa necesariamente por sectores del PDC, Unidad, Libre y Súmate.
Ahí aparece inevitablemente la denuncia de los famosos 5.000 dólares. Nadia Beller afirmó que parlamentarios de Libre y parte de los de Unidad recibirían un sobresueldo mensual para acompañar proyectos del Gobierno. Los acusados lo negaron y, mientras no existan pruebas, sería irresponsable afirmar que alguien vendió su voto.
Pero la denuncia deja instaladas preguntas políticas que no desaparecerán fácilmente ya que, si asumimos que no se está pagando por voto y que la división del PDC no afecta en la aprobación de leyes, entonces, ¿cómo est+a construyendo el Gobierno las mayorías legislativas?
Seamos claros, que un parlamentario de oposición vote la aprobación de un proyecto de ley del Gobierno no significa que haya sido comprado. La política consiste precisamente en negociar y construir acuerdos. Un asambleísta puede acompañar una norma porque beneficia a su región, comparte su contenido o porque existe un acuerdo político legítimo.
El problema, entonces, no pasa por que un asambleísta de oposición vote a favor de una iniciativa del Gobierno, el problema pasa, porque los asambleístas de oposición que votan a favor del Ejecutivo jamás hacen conocer las condiciones y motivos de su voto ni si estas condiciones son parte de su posición y línea discursiva con las que fueron electos.
Ahora, el hecho de que Paz recibió apoyo en algunas sesiones legislativas tampoco significa que controle esos votos. La censura al exministro de Economía José Gabriel Espinoza demostró que una mayoría transversal puede aparecer un día para acompañar al Gobierno y reorganizarse después para golpearlo.
Ese quizá sea el verdadero dato político de esta Asamblea: Rodrigo Paz no tiene los dos tercios, pero la oposición tampoco. Lo que existen son votos que se mueven según el tema, el momento y los acuerdos. Por lo que las próximas votaciones nos mostrarán, más claro que cualquier discurso, quiénes conforman realmente el oficialismo, quiénes permanecen en la oposición y quiénes han decidido defender la institucionalidad de la Asamblea Legislativa.
Los supuestos pagos de 5.000 dólares tendrán que demostrarse o descartarse. Pero incluso si esa denuncia desapareciera mañana, quedaría una pregunta mucho más importante: si Paz ha perdido parte del PDC, tiene enfrente a Alianza Popular y al MAS y aun así consigue mayorías extraordinarias, ¿quién está poniendo los votos que faltan? Y ¿Bajo qué condiciones y acuerdos?
En resumen, podemos ver que en el Parlamento, si hablamos de dos tercios, estos estan ahí buscando dueño, y si es así, debemos preocuparnos por las condiciones y acuerdos con los que esos votos terminan a favor o en contra del Gobierno.
El autor es analista de políticas públicas
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