Afinan detalles para iniciar producción industrial de litio desde el 6 de agosto
Al sur del gélido salar de Uyuni, en el departamento de Potosí, los casi 600 trabajadores de Yacimientos de Litio Bolivianos (YLB) trabajan a temperaturas bajo cero para que todo esté listo para el 6 de agosto, fecha en la que se prevé que comience a funcionar la planta industrial de carbonato de litio y Bolivia ingrese en el mercado internacional de este componen esencial para la fabricación de baterías y la transición energética.
En el complejo industrial de Llipi, se hacen ya los últimos ajustes a la planta de carbonato de litio, un edificio de cinco plantas de altura, con tuberías, tanques y equipos de todo tipo. Su construcción costó cerca de 96,4 millones de dólares, y debía estar ya lista en 2019. Sin embargo, los conflictos políticos, la pandemia y otros inconvenientes demoraron su estreno por cuatro años.
Tiene un potencial para producir 15 mil toneladas, aunque se espera que inicialmente llegue sólo a las 3 mil. El periodo de nivelación hasta que pueda alcanzar su máximo rendimiento demoraría hasta tres años, explicaron los ingenieros.
El viceministro de Altas Tecnologías Energéticas, Álvaro Arnez, espera que esta producción, una vez que se sume a las cuatro plantas de extracción directa de litio (EDL) que empresas chinas y rusas construirían en los salares de Uyuni, Coipasa y Pastos Grandes, llegue a superar las 100 mil toneladas. Así, el país se ubicaría por encima del principal proveedor actual: Australia, que produce 63 mil toneladas año, dijo Arnez.
Dudas
La planta de carbonato de litio que comenzará a operar en agosto de este año funcionará con 96 piscinas de evaporación emplazadas hacia el norte, las cuales alimentarán primero con salmuera a la planta de cloruro de potasio (que ya está en operación) para después, con el remanente, alimentar a la de carbonato de litio.
Para el funcionamiento de esta nueva planta se requiere grandes cantidades de agua. En 2022, la empresa Carlos Caballero se adjudicó la construcción de una instalación que alimente con agua la producción de litio, por un monto de 7 millones de dólares.
El trabajo aún no terminó, pero se llegó a un acuerdo para que Carlos Caballero cumpla con el suministro de agua para agosto, mientras aún se termina la instalación final, explicó la jefa de Proyectos de YLB, Karla Calderón.
Aunque se anunció que la planta de carbonato de litio producirá hasta 15 mil toneladas anuales, no sólo hará falta un periodo de estabilización de hasta tres años, sino también un suministro constante de materia prima que las actuales piscinas de evaporación no están en condiciones de proporcionar. Las lluvias constantes en la región perjudican este proceso, muy distinto a lo que ocurre en el desierto de Atacama, en Chile, donde prácticamente no llueve.
Por ello, el viceministro Arnez manifestó que se pretende acondicionar esta planta para que en un futuro pueda operar también con tecnología EDL, lo cual reduciría el proceso de obtención de la salmuera de 18 meses a unas cuantas horas.
El analista en temas energéticos José Padilla señaló que con los anuncios para aplicar la EDL las piscinas quedarán sin uso, lo que implicaría un gasto de casi mil millones de dólares. Asimismo, dijo que aún se debe ver si la tecnología de EDL funcionará en el país.
Arnez aseguró que las piscinas no quedarán en desuso y aún serán utilizadas en la producción de los recursos evaporíticos.
Líderes en recursos, pero sin reservas
El viceministro de Altas Tecnologías, Álvaro Arnez, resaltó que Bolivia cuente con la mayor cantidad de recursos de litio en el mundo: 21 millones de toneladas. Pero no precisó a cuánto ascienden las reservas (volumen de litio viable de extracción) .






















