De “Waka Waka” a “Dai Dai”, la historia de Shakira en las Copas Mundiales de fútbol
Hay canciones que acompañan una Copa del Mundo y desaparecen con el último pitazo. Otras sobreviven a los años, a las generaciones y hasta a los propios futbolistas. Basta escuchar unos segundos de “La Copa de la Vida” para regresar a Francia 98 o un coro de “Waka Waka” para que reaparezcan las vuvuzelas de Sudáfrica 2010.
La FIFA lo sabe. Por eso cada Mundial necesita algo más que un balón oficial, una mascota o una ceremonia espectacular. También necesita una canción capaz de convertirse en memoria colectiva.
Ese es el desafío gigantesco que vuelve a asumir Shakira con “Dai Dai”, el tema oficial de la Copa Mundial de 2026 junto al nigeriano Burna Boy. Un movimiento que confirma que ninguna artista ha construido una relación tan profunda y persistente con el universo emocional de los Mundiales como la cantante colombiana.
Porque esto ya dejó de ser una simple colaboración entre fútbol y pop. Lo de Shakira con la Copa del Mundo se parece más a una marca registrada.
La mujer que terminó convirtiéndose en sonido oficial del fútbol
Pocas artistas han logrado quedar asociadas a una competición deportiva de la manera en que Shakira quedó unida a la FIFA. Y lo más llamativo es que no ocurrió de golpe. Fue una construcción lenta, acumulativa y casi accidental.
El primer capítulo llegó en Alemania 2006, cuando interpretó “Hips Don’t Lie” en la clausura del torneo. Aquel Mundial todavía pertenecía a Zinedine Zidane, Fabio Cannavaro y al cabezazo más famoso de la historia reciente. Pero Shakira apareció ya orbitando alrededor del espectáculo futbolístico. Luego llegó Sudáfrica 2010 y cambió todo.
“Waka Waka (This Time for Africa)” no solo fue la canción oficial de aquel Mundial. Terminó convirtiéndose en uno de los himnos deportivos más exitosos jamás producidos. Sonó en estadios, bodas, campañas publicitarias, fiestas escolares y vídeos de YouTube durante más de una década. Incluso hoy sigue apareciendo en conciertos, playlists nostálgicas y compilaciones mundialistas.
Brasil 2014 amplió todavía más esa conexión. Aunque “La La La” no fue oficialmente el himno principal del torneo, terminó teniendo una enorme presencia emocional alrededor de la competición. Y ahora, doce años después, Shakira regresa para un cuarto capítulo mundialista que parece diseñado para consolidar definitivamente su leyenda dentro de la cultura pop del fútbol
“Dai Dai” y el intento de fabricar otra explosión global
“Dai Dai” deja claro que la FIFA no quiere una canción solemne ni experimental. Quiere una explosión festiva. Algo inmediato. Coreable. Internacional.
El vídeo fue grabado en el estadio Maracaná de Río de Janeiro, un escenario cargado de simbolismo futbolero. Allí Shakira aparece rodeada de bailarines vestidos con camisetas y colores de distintas selecciones, mientras el ritmo avanza sobre percusiones caribeñas y una estructura diseñada para multiplicarse en redes sociales
Las canciones mundialistas de 2026 ya no competirán únicamente en radio o televisión. Competirán en TikTok, reels, challenges, clips de celebración y transmisiones virales. El Mundial será también una batalla de atención digital. Y “Dai Dai” parece construida exactamente para ese ecosistema.
Incluso el título responde a esa lógica. Es corto, repetitivo y fácil de pronunciar en distintos idiomas. La expresión italiana “Dai Dai”, equivalente a un “vamos”, se mezcla en la canción con frases en español, francés e inglés. “Dale, allez, let’s go”.
No hay demasiada complejidad conceptual detrás. Tampoco la necesita. Las canciones de los Mundiales funcionan mejor cuando apelan al impulso emocional antes que a la sofisticación lírica.
El fútbol rara vez exige profundidad filosófica en su banda sonora. Exige energía
Burna Boy, Ed Sheeran y la geopolítica del pop
La elección de Burna Boy tampoco es casual. FIFA entendió hace tiempo que los Mundiales ya no pueden representarse desde una única identidad cultural. El torneo de 2026 será el más grande de la historia, con 48 selecciones y tres países organizadores. Musicalmente, eso obliga a construir una narrativa global.
Burna Boy aporta una conexión directa con el Afrobeats, el género africano que más ha crecido internacionalmente en los últimos años. Su presencia amplía el alcance de la canción y recupera, indirectamente, la memoria africana que acompañó el fenómeno de “Waka Waka”.
Pero hay otro nombre relevante detrás de “Dai Dai”: Ed Sheeran.
El británico participó en la escritura y producción del tema. Su incorporación añade otra dimensión comercial y cultural a la canción.
Shakira, Burna Boy y Ed Sheeran representan tres mercados musicales gigantescos que convergen en una sola pieza diseñada para atravesar continentes.
Un Mundial norteamericano con corazón latino
La elección de Shakira también revela mucho sobre la identidad que FIFA quiere construir para 2026.
Aunque Estados Unidos será el gran centro operativo del torneo, la cultura latina seguirá siendo el gran motor emocional del fútbol en Norteamérica. En ciudades como Miami, Los Ángeles, Houston o Nueva York, el Mundial se vivirá atravesado por acentos latinoamericanos, migraciones, música urbana y comunidades que llevan décadas consumiendo fútbol como parte de su identidad cultural.
Shakira encarna perfectamente esa mezcla


























