
Urkupiña: devoción que traspasa fronteras
Romané Paredes Jaldín
De rodillas y cargando una imagen de la Virgen de Urkupiña de 50 centímetros aproximadamente, Rodrigo Mamani y su familia ingresaron a la iglesia de San Ildefonso desde Jujuy Argentina para visitar a la “mamita” de Urkupiña.
Raúl Mamani y Margarita Reyna, sus padres, le inculcaron la fe y devoción por la Virgen, que también les fue heredada. Más que una tradición de generación en generación, viven la festividad como una oportunidad de pedir y sobre todo agradecer por lo que tienen y desean.

El 2018, Raúl Mamani, impulsado por su incalculable fe, llegó a peregrinar desde Jujuy – Argentina hasta Quillacollo para ver a su patrona, caminando más de 1100 kilómetros, acompañado solo por un amigo.
“Ese año fue un año de oro para mí. Un año en que la Virgen me iluminó muy bien con gran afecto y cariño”, cuenta ilusionado.
Historias como la de la familia Mamani-Reyna se repiten entre los devotos de la "Mamita de la Integración" que llegan del interior y exterior del país, mostrando que no existen fronteras para expresar su fe.
Residentes bolivianos y devotos en diferentes partes del mundo que no pueden visitar a la Virgen en Quillacollo, se reúnen y celebran la festividad con danza, desfiles, música y eucaristía en sus ciudades respectivas.
Tal es el caso de la comunidad boliviana en Milano (Italia) que celebró a la Virgen de Urkupiña en las calles comerciales de Milán. Realizaron una misa y desfile donde mostraron con orgullo el folklore boliviano con música, baile y canto. Al finalizar el recorrido los devotos posaron de rodillas frente a la imagen de la Virgen, de acuerdo al relato del fotógrafo Alessandro Fodella que presenció el evento.
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Residentes bolivianos en España, también celebraron con danzas la festividad de Urkupiña en el Prado de Madrid.
En argentina hay entradas en Buenos Aires, La Plata, Córdoba, Salta, San Salvador de Jujuy, Mendoza y Mar del Plata. Las fechas varían de ciudad en ciudad, pero la mayor parte se realiza entre el 12 y 15 de agosto.
Ciudades como Santiago, Calama en Chile, Paraguay, Sao Paulo, Corumbá, Río de Janeiro en Brasil y en varios estados de Estados Unidos también realizan actividades por la festividad de la Virgen de Urkupiña.
Según la tradición, a mediados de 1700, en la comarca de Cota, en el extremo sur de Quillacollo, vivía una humilde familia de campesinos que delegaba a su hija el cuidado de las ovejas. La pastorcita se dirigía a diario con su rebaño hacia la colina y un día de agosto se le apareció una señora con un hermoso niño en brazos, con quien sostenía largas conversaciones en quechua.

Ante la experiencia de la niña, el párroco y los vecinos fueron a corroborar el relato. Al llegar, escucharon a la pastorcita decir: "Jaqaypiña Urkupiña, Urkupiña" (Allí está, ya está en el cerro).
Y en la cima la señora desapareció. Sin embargo, la gente logró ver una imagen celestial que se esfumaba entre los algarrobos, cactus y ululas. En el lugar hallaron una imagen de la Virgen y la trasladaron en procesión hasta la capilla de Quillacollo. Desde entonces es conocida como la Virgen de Urkupiña y su fiesta es el 15 de agosto en honor a la Asunción de la Virgen María. (1970, Mercedes Anaya de Urquidi).
El fervor a la Virgen se complementa con las advocaciones marianas, que desde diferentes partes de Bolivia y el mundo, llegan hasta la festividad para ser veneradas, al igual que la “mamita” de Urkupiña.

Este año, están presentes 15 advocaciones internacionales y 13 advocaciones que vienen del interior del país.
En esta reseña se muestra las 32 vírgenes que llegaron hasta Bolivia.
Con devoción, entusiasmo, alegría y sobre todo mucha fe, fraternidades ofrendan sus danzas en la entrada folklórica de la Virgen de Urkupiña. Caporales, tobas, morenos, diablos, tinkus y diversos ritmos ponen el fervor y el colorido a las calles de Quillacollo.

Miles de feligreses disfrutan desde las graderías y sillas el recorrido de los bailarines, que llegaron hasta el templo de San Ildefonso para cumplir con su promesa.

Los bailarines, acompañados de sus bandas, lucen coloridos y tradicionales trajes que ponen el toque de alegría a una fiesta que contempla elementos culturales y religiosos, propios de Bolivia. Es así que cientos de danzarines demuestran su devoción a la Virgen de Urkupiña.
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Las actividades centrales de la fiesta dedicada a la "mamita de Urkupiña" se inician con la entrada folklórica, el jueves será la misa central y el viernes el Calvario y se extienden hasta el 25 de agosto.
Conoce el cronograma de actividades:

