Entre la incredulidad y el temor, el trópico cumple una semana de “autoencapsulamiento”

15/06/2020

Un ambiente cálido, exuberante vegetación y diversidad de fauna, además de variada gastronomía, caracterizan al trópico de Cochabamba, uno de los atractivos turísticos importantes en el país.  Sin embargo, al igual que muchos destinos, la realidad hoy, es distinta.

Calles con poca afluencia de personas y muchos comercios cerrados son el nuevo panorama que se acentuó, aún más, con el “autoencapsulamiento”, una medida extrema para intentar frenar la propagación de los casos de coronavirus (Covid-19), que en los últimos días registró un aumento exponencial.

La medida se cumple desde la semana pasada, luego de que el ministro de Gobierno, Arturo Murillo, planteara encapsular esa zona. Sin embargo, la sugerencia de la autoridad generó molestia de pobladores y dirigentes debido a que la consideraron como amedrentamiento, por lo que optaron por un “autoencapsulamiento” con el cierre de algunos tramos de la carretera nueva que une a Cochabamba con Santa Cruz.

Según el último reporte oficial del Índice de Riesgo Municipal por Covid-19, todos los municipios que conforman al trópico están en riesgo alto. En la actualidad, esa región superó los 400 pacientes positivos y tiene 28 fallecidos. Los sectores más golpeados son Entre Ríos y Puerto Villarroel.

Daniel James / Los Tiempos

“A un principio se reían, ahora hay temor”

Ahora se ve “más seguido” a gente con barbijos e incluso con guantes, a diferencia de días anteriores; aunque todavía hay quienes dicen “clarito será si muero”, cuenta Carmen, una vecina que vive en Villa Tunari hace más de 30 años.

Un comerciante en el municipio de Villa Tunari.

Desde que era joven se dedicaba al comercio y guarda miles de vivencias que recuerda con nostalgia de esa región, a la cual califica como un “paraíso sin igual, que hoy ya no es lo que era”. A ello se suma, dice, que en la actualidad se viven momentos difíciles y de mucha preocupación por el incremento de casos de la Covid-19.

“La situación está complicada y peor con la gente que no cree”, expresa, aunque destaca que cada día que pasa se ve a más personas con las medidas de bioseguridad. “A un principio se reían, ahora están alertados, hay temor”.

Villa Tunari registró ayer su primer fallecido a causa del virus y los casos positivos suman 29. Por el momento, ninguna persona logró vencer a la enfermedad. Además, según el último reporte oficial del Índice de Riesgo Municipal por Covid-19, ese municipio cambió de riesgo medio a alto.

“No creía, ahora creo un poco”

El “autoencapsulamiento” en el trópico fue acompañado por cierres en distintos tramos de la carretera nueva, que une a Cochabamba con Santa Cruz. Uno de éstos se produjo en el puente Ichoa, en el kilómetro 260, en el municipio de Entre Ríos.

Un camión echa tierra cerca al puente Ichoa, en Entre Ríos.

En medio de varios promontorios de tierra, y junto a unas 20 personas, Elvis cuenta que hay muchos motorizados, sobretodo, del trasporte pesado que se niegan a respetar la medida, a la cual califica como un “cierre de fronteras” y no un bloqueo.

“La gente confunde. Se trata de un autoencapsulamiento orgánico (…) nos estamos turnando para vigilar, unos vienen de día, otros de noche (…) Nos organizamos por zonas”, expresa el joven que vive en Ivirgarzama, una localidad de Puerto Villarroel, el segundo municipio más afectado por la enfermedad en el trópico.

La medida fue determinada por los principales dirigentes de los distintos sectores y  se realiza para frenar los casos de la Covid-19 en esa región. “Poco a poco la gente lo está tomando más serio (…) La gente no creía, yo mismo no creo, ahora creo un poco. Es similar al dengue”.

Un promontorio de tierra cerca al puente Ichoa, en Entre Ríos.

Cuenta que varias personas se enfermaron, por las bajas temperaturas en el trópico, donde en los últimos días se registró mínimas de hasta 5 grados centígrados. “Incluso yo me enfermé, pero con unas tabletas mejoré. Eso nomás es, creo que están confundiendo. Es similar al dengue y a eso ya le dicen Covid”, expresa.

Entre Ríos es el municipio más afectado por la pandemia en el trópico. Hasta el momento, cuenta con 156 positivos y 19 fallecidos. La cifra aumentó en 30 por ciento en una semana, según información del Servicio Departamental de Salud (Sedes) de Cochabamba.

Crecen los cuidados, pero también la preocupación

Con el pasar del tiempo, hay más gente que toma las precauciones y se cuida, a diferencia de días anteriores. La frase de “total moriremos”, se escucha muy poco ahora, dice Zulma, una estudiante, que vive en Entre Ríos, la región más afectada por el virus y cuyo alcalde se recupera en una clínica privada de la ciudad de Cochabamba.

Personas hacen fila en un surtidor del trópico. / Daniel James

La noticia del contagio de la autoridad edil  cayó de “sorpresa y con preocupación” en ese sector.

Los comunarios “lo tomaron más en serio”, tratan de salir lo necesario y usan barbijos. “Aunque todavía hay gente que dice que es política y que no hay esa enfermedad, que solo es para hacer dar miedo a la gente”.

En la actualidad, dice que entre los pobladores se turnan por sectores o familias para hacer la vigilancia correspondiente.

Para Janet, una vecina de Villa Tunari, los lugares con menos control y donde se observa más aglomeración de gente es en los surtidores, donde las personas tienen que hacer cola por horas para obtener unos cuantos litros de gasolina.

“Hay gente que no entiende, piensan que es un tema político. Necesitan instruirles. Hay gente que no sabe, lo que se enteran es por lo que dicen o comentan los mismos comunarios”, cuenta.

“Sálvense quien pueda”

El trópico de Cochabamba no cuenta, en la actualidad, con un hospital de tercer nivel, solo tiene de segundo y centros de salud en los distintos municipios.

En el caso de Entre Ríos, la región más afectada por los casos y muertes por el coronavirus, solamente hay un nosocomio que es denominado como Centro Covid, es decir que está destinado a la atención y aislamiento de los enfermos por el virus.

El Centro de Salud de Bulo Bulo.

Se trata de un hospital entregado a mediados del año pasado. “Es de segundo nivel, pero operacionalmente parece un centro de salud, hay equipos, pero faltan ítems, personal, especialistas”, expresa a Los Tiempos el director interino del hospital de Entre Ríos, Mario Laura Alvares, el único especialista activo en este momento, habían tres, pero dos están con baja médica.

El médico pediatra califica de “crítica” la situación y dice que las semanas siguientes serán un “desastre”, debido a la falta de insumos y profesionales en salud.

Del total de personal del hospital, solo alrededor del 50 por ciento están activos, los demás están con baja por sospecha de la Covid-19. Se prevé que en los siguientes días esa cifra se reduzca a la mitad ante el avance de la pandemia.

Un médico atiende a un paciente en el Centro de Salud de Bulo Bulo.

“Estamos saturadísimos. Tenemos a 20 con sospecha, de esos, 10 médicos ya fueron confirmados positivos. Los otros están esperando resultados, pero ya muestran sintomatología”,  lamenta el galeno y dice que se vienen momentos difíciles en los que se dirá “sálvense quien pueda”.

A unos 20 minutos de ese hospital se encuentra el Centro de Salud de Bulo Bulo. Se trata de un espacio, donde si bien se atiende a pacientes con Covid-19, luego se los envía al de Entre Ríos por su capacidad reducida.

El subdirector de ese centro, Mauricio Zubieta, dijo que la cifra de personas que llegan hasta ese lugar por la enfermedad se incrementó de forma brusca. “La anterior (semana) eran uno o dos en el día, ahora son entre 4 a 5 pacientes referidos al Covid”.

Sin embargo dijo que están cumplimento y afrontando la situación con la mayor responsabilidad, pero también preocupación por la falta de equipamiento y personal. “Estamos con la mitad del personal, muchos fueron contagiados. Cada día aumentan”.

Daniel James / Los Tiempos

“Estamos luchando con lo que tenemos”

La situación de preocupación y emergencia sanitaria es similar en Puerto Villarroel, el segundo municipio más afectado por el virus en esa región.

El Hospital de Ivirgarzama, en Puerto Villarroel, el segundo municipio más afectado.

El director del Hospital de Ivirgarzama, José Rocabado, dice que una de las mayores dificultades que tienen es el tema de la falta de insumos y personal.  

“Muchos profesionales han sido contagiados por Covid-19. Hasta el momento cuatro médicos y tres bioquímicos están con el virus. Yo mismo estaba entre los sospechosos, pero los resultados del laboratorio dieron negativo”, cuenta a Los Tiempos.

El galeno, quien es también jefe Municipal de Salud, dice que tienen la esperanza de que vendrán mejores tiempos, pero por el momento, seguirán “luchando con todo” lo que tienen y “con mucha fuerza”, pese a que todavía hay quienes “creen que la enfermad es un cuento”.

El director del Sedes de Cochabamba, Yercin Mamani, informó que esta semana se incorporarán profesionales en salud para el rastrillaje, la implementación de un laboratorio y reforzar el trabajo en los hospitales y centros de salud.

“El viernes (pasado) se lanzó  la convocatoria para coadyuvar las brigadas móviles. Hemos aprobado la cuarentena focalizada con la intensificación de rastrillaje desde esta semana”, expresó.

Dijo que el personal de apoyo se quedará por tres meses y actuará desde los establecimientos, a los que serán destinados. “No es que estarán todo el tiempo fuera. Reforzaremos más a los municipios con mayor riesgo, como en el caso de Entre Ríos".

Asimismo, dijo que se está dotando de insumos a los distintos hospitales y centros de esa región, mediante lo que es la coordinación de red. “La Gobernación les trasferirá recursos para la compra de insumos esta semana. Se les está asignando de acuerdo al tamaño poblacional, un monto de dinero”.

La coordinación de todos los niveles gubernamentales, pero también de la población y dirigentes, será determinante, en los próximos días, para lograr frenar la propagación de la pandemia y evitar un desastre sanitario en esa región, con más de 200.000 habitantes.

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Redacción: 
Giuliana Jaldín

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Daniel James / Los Tiempos