Covid-19 se llevó personas de gran valía; hoy se valora más su legado

03/09/2020

Las personalidades que nos dejan a causa de la pandemia de la Covid-19 serán recordadas siempre por su gran legado humano y profesional. Sin embargo, también, por su partida tan dramática, especialmente, durante el colapso de los hospitales que impidió que muchas sean  atendidas.

Son diversas las figuras que se han perdido. La pandemia ha tocado a profesionales, artistas, religiosos, médicos, voluntarios, periodistas, académicos, funcionarios, policías y a muchos más.   

Entre las vidas que se han apagado están la del fray Linton Guzmán Torres,  la del policía que daba vida a “Paquito” Armando Condori; la del fundador del SAR-Bolivia, Luis Belmonte, y la de la primera decana de Enfermería, Teresa Reyes. También, la del vicario parroquial de Urkupiña, Rolando Villavicencio, y la de los periodistas Fernando Balderrama, Cupertino Fernández y Fortunato Fernández.  

La Universidad Mayor de San Simón (UMSS) se vio profundamente afectada por la pérdida de docentes y trabajadores entrañables. Entre los más recordados están dos decanos: Teresa Reyes de Cornejo de Enfermería y René Jaldín Mejía, de Economía.

El rector Juan Ríos resaltó la entrega de René Jaldín.  Fue “un docente intachable en su conducta con los estudiantes y un profesional insuperable, pero ante todo una persona increíblemente comprometida con la institución”.

Siguió: “Debe estar entre los mejores decanos que ha tenido esta facultad en todos los tiempos. Nos abandonó hace un mes”.

Otra de las pérdidas más sentidas es la de Teresa Reyes de Cornejo, primera decana de Enfermería y una profesional de gran visión que logró las primeras promociones en Aiquile, supervisaba esta área en el trópico y el valle alto. Trabajó incluso en la pandemia hasta que se contagió.    

“Indudablemente lo que nos ha herido profundamente ha sido la partida de la doctora Teresa Reyes. Gracias a ella y a todo un equipo ha sido posible transformar un programa en facultad. Le hemos rendido un homenaje en la última sesión del Consejo Universitario, en la que se ha resuelto reconocer su aporte y  denominar a la  Facultad de Enfermería como Teresa Reyes de Cornejo”, expresó el Rector. 

“Esos son los casos que nos han afectado profundamente en la universidad; no obstante, también de trabajadores administrativos. Hemos perdido valiosos colegas y  trabajadores  y todavía tenemos personas que están en una situación de pelearle a la vida”, lamentó Ríos.

Muchos de los que se han marchado dejan un legado de aprendizaje. Ése es el caso de Luis “Lucho” Belmonte, uno de los fundadores del grupo SAR-Bolivia. Por más de tres décadas formó en cientos de jóvenes en tareas de rescate.  

“Hemos vivido momentos duros, otros de alegría en la institución; todo va a quedar como un aprendizaje”, expresó el representante del SAR-Bolivia, Bernardo Aranibar. 

“Lucho” estuvo 33 años en el SAR y todo su conocimiento lo fue transmitiendo de generación en generación. “De repente no quedará con una firma de autor, pero quedará como SAR-Bolivia”, destacó.    

“Todos han dejado una huella en la institución y las positivas quedan como mejoras. Se ve cómo se ha mejorado desde que nacimos y cómo estamos ahora con un montón de procedimientos y conceptos de vida”, destacó.   

Tras su partida, las enseñanzas, recuerdos y obras de éstas y otras personas tienden a valorarse más ahora.

En el peor momento de la pandemia fallecieron tres periodistas que han dejado una “huella negra”, debido a que en dos de los casos los trabajadores no recibieron la atención médica oportuna en Quillacollo, uno incluso denunció el hacinamiento y la falta de oxígeno.

Los periodistas fallecidos son Cupertino Fernández, Fortunato Fernández y Fernando Balderrama, que por más de 20 años contribuyeron a la sociedad. Los dos primeros acompañaron a través de la radio en Quillacollo y el tercero a través de su labor de fotoperiodista en coberturas como la Guerra del Agua.  

El dirigente de la Federación de Trabajadores de la Prensa de Cochabamba, David Ovando, explicó que los “periodistas fallecieron producto de esta enfermedad. El primer caso, Cupertino Fernández murió en el momento más crítico cuando colapsó el sistema de salud: no había oxígeno, no había camas, no había clínicas, no había respiradores”.  

Lamentó: “Fue uno de los momentos más duros para los trabajadores de la prensa, porque el 96 por ciento tiene seguro de salud, pero ningún centro hospitalario tenía habilitadas camas, no hubo atención médica. La CNS había colapsado y cerrado sus puertas”. 

Las tres perdidas dejaron una “huella terrible, porque siempre tienes la esperanza que se podían evitar, eso no se pudo hacer en Cochabamba y  hemos recibido un duro golpe”, expresó.

Créditos fotografía: 

Fotografía: 
Los Tiempos

Créditos infografías: 

Infografías: 
Giuliana Jaldín