Frente al temor del contagio, menos rezadores y más trabajo

08/09/2020

Lucero Claros

La pandemia puso en primera línea al personal de salud, a las funerarias y, finalmente, a los que trabajan en el cementerio de Cochabamba. Ellos le dieron “un último adiós” a más de un centenar de fallecidos por sospecha o Covid-19 enterrados y cremados en cinco meses.

El trabajo en el cementerio cambió. El uso de equipos de protección personal es necesario para brindar la atención. No se permite el ingreso de más de tres personas a los entierros y de ninguna al crematorio, ya no hay rezadores que acompañen a la familia y el trabajo se complicó.

Sólo en las tres primeras semanas de julio, mes que registró el pico más alto de casos, se enterraron 142 cuerpos con sospecha o “en estudio” en fosas individuales y alrededor de 90 fueron cremados. Además, se realizaron más de 140 inhumaciones, según informe de la administración.

“Había gran cantidad de difuntos, era bastante difícil moverse de un lado a otro y, con lo que no dejaban entrar a las personas, era más sacrificado para nosotros por el poco personal en ese entonces”, contó Juan Carlos Camacho, que trabaja desde hace 28 años en el cementerio, ahora en el área del crematorio junto a otras tres personas.

De los 45 trabajadores, muchos terminaron sus contratos eventuales y otros se replegaron por síntomas o enfermedades de base. Sólo entre dos se batían para cargar un ataúd hasta los nichos.

Durante el pico de contagios y fallecidos, enterraban hasta 15 cuerpos por día y cremaban hasta cinco. Además, “cuando inició la pandemia no había horario para nosotros”, añadió Julio Casilla, quien trabaja desde hace 22 años.

“Estábamos con el Jesús en la boca. Ahora, en todo aspecto ha disminuido, tanto en los entierros como en las cremaciones y ya hay personal”, añadió .

Pese al temor por contagiarse, los trabajadores no abandonaron su labor. “Al principio sí teníamos miedo, uno es susceptible a los contagios, pero nosotros tenemos que asumir la responsabilidad”, sostuvo Casilla.

El administrador del cementerio, Benedicto Gonzales, informó que registraron ocho contagios leves y un fallecido con sospecha. 

Otra batalla es lidiar con las familias. “Todo familiar quiere despedirse, pero estamos en un ambiente donde hay mucha contaminación, por eso no se permite el ingreso”, explicó Casilla.

Los rezadores también se replegaron. “Ya no están aquí, pero la gente está acostumbrada a hacer rezar y algunos nos buscan afuera”, dijo David Salvatierra, que trabaja más de 20 años rezando. 

Todo el esfuerzo físico no se compara con la tristeza que guardan los trabajadores. “No crea que aquí la persona que entierra o saca un difunto no tiene sentimientos; el sentimiento lo tenemos bastante guardado”, comentó Camacho.

Así, caminando sin temores entre los silenciosos pasillos de nichos y tumbas, viven los que continúan su labor en esta pandemia para despedir a los que parten.

  • Prevén flexibilizar ingreso al cementerio

La administración del cementerio analizará la flexibilización del ingreso de visitantes para la próxima quincena.

  • La atención se realiza en horario continuo 

El cementerio atiende en horario continuo de 7:00 a 15:00 de lunes a viernes. Sólo ingresan tres personas para entierros a nichos.

Créditos fotografía: 

Fotografía: 
Carlos López

Créditos vídeo: 

Edición: 
Gerardo Bravo